Gallinas terapéuticas para los mayores

La focense Mónica Alonso impulsa un innovador proyecto con aves para mejorar el bienestar de la tercera edad


foz / la voz

Es más alborotadora y menos cariñosa que el perro pero, aunque pasa más desapercibida, es casi tan valiosa como él, puesto que los huevos que pone a diario han sido y siguen siendo parte imprescindible de la dieta en Galicia. La gallina es uno de los animales totémicos del rural y ahora podría convertirse en una suerte de revulsivo para combatir la soledad y mejorar el bienestar físico y emocional de las personas de la tercera edad, como detalla Mónica Alonso, una vecina de Foz de 36 años que impulsa una innovadora terapia con estas aves. «Galicia es muy rural. Mucha gente de la que ahora está en residencias o en centros de día vivió antes en una aldea, y la mitad de ella tuvo animales: perros o gallinas. La idea de trabajar con la gallina surgió de ahí», explica la emprendedora.

El curioso proyecto, cuyo nombre es Mariñacan, cuenta con el respaldo de la Escuela de Organización Industrial y el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) a través de un curso de Coworking -una especie de acelerador de empresas- que organizan en Mondoñedo, y en cuya segunda edición participó Alonso. Hace tiempo que los perros y los caballos son habituales en actividades terapéuticas con niños y enfermos, pero el potencial de las gallinas en este sentido es todavía bastante desconocido. Según cuenta la especialista, solo el contacto visual ya es positivo. «En enfermedades como el alzhéimer, por ejemplo, me parece muy importante que las personas puedan recordarlas o recordar cómo les daban de comer, no solo que daban huevos», expone la focense, que en su proyecto contará con dos aves entrenadas y que cumplirán todos los requisitos de bienestar animal. «Tienen un control veterinario muy exhaustivo, también en desparasitación, y cuentan con un seguro específico», señala Alonso, que tiene numerosos cursos y ha participado en distintos certámenes.

Hay personas con alzhéimer que recuerdan que las tenían y cómo les daban de comer «Participé en un Chicken Camp para aprender a adiestrar gallinas. Con ellas se trabaja a base de clicker, un aparatito que hace un ruido, y que te ayuda a enseñarles a encender una luz o coger un aro», señaló Alonso. La práctica se llama «intervenciones asistidas con animales», y en ella también contará con un perro, una hembra de labrador, que se unirá al pastor belga que tiene.

-¿En qué consistirán las intervenciones? -«Se pueden hacer muchas cosas», comenta. En las residencias y centros de día conviven personas que se valen por sí mismas con otras que tienen importantes problemas de movilidad, así como demencias u otras enfermedades.

«Les hacen actividades, los ponen a dibujar o les proponen talleres para entretenerlos», indica Alonso, que destaca el papel que juega en esos casos el perro o la gallina como «motivador» para que los ancianos se animen a «hacer cosas». «Trabajan la motricidad fina o la gruesa con objetos que les entrega el perro, y trabajan la memoria cuando los tienen que reconocer en unas cartulinas. A veces, el simple hecho de agacharse para acariciarlo o recoger un objeto que les lleva el animal les ayuda mucho», sostiene.

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