El esfuerzo por la integración educativa tiene recompensa

Un proyecto de Down Galicia, premio a la innovación social


redacción / la voz

Treinta años. Tres décadas de lucha y esfuerzo orientadas hacia un único objetivo: integrar en la sociedad a las personas con necesidades especiales. Es el camino que ha seguido la Federación Galega de Institucións para a Síndrome de Down, que ha puesto un especial interés en la igualdad educativa, «la columna vertebral en el desarrollo de una sociedad». Su trabajo se ha visto recompensado con hechos, pero también con premios. Como el de Innovación Social convocado por la Obra Social ‘la Caixa’, que acaba de distinguir a la entidad gallega por un proyecto para la integración escolar de personas con discapacidad intelectual, de la que se benefician 144 niños de la provincia de A Coruña. Se le reconoce así la vocación de transformación social real y directa a través de métodos innovadores, siempre con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas en situación o riesgo de vulnerabilidad.

De la importancia de lo conseguido da fe de el hecho de que a la convocatoria se presentaron 643 candidaturas de toda España, de las que quedaron 34 finalistas. De ellas se eligieron diez iniciativas, cada una de ellas premiada con 15.000 euros. Y ahí estaba la federación de síndrome de Down, cuyos representantes recibieron el galardón en un acto celebrado en Barcelona presidido por la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, y por el director general de la Fundación Bancaria ‘la Caixa’, Jaume Giró.

«Es para sentirse orgulloso, aunque tengo que matizar que este orgullo es por el equipo que tengo, que es el auténtico baluarte de todas estas cosas», confesó el presidente de la asociación, Delmiro Prieto. El dinero recibido, que se une a los 10.000 euros que ya habían obtenido para desarrollar el proyecto, servirá para «seguir potenciando el programa».

Un revulsivo

El galardón supone también un revulsivo para seguir trabajando en los objetivos marcados. Y Prieto tiene muy claro cuáles son: «Nuestro empeño -dice- es la educación inclusiva sin ambigüedades, porque creemos que el sistema educativo del país tiene que dar respuesta a toda su población, sin excepción. Puede haber excepciones que confirmen la regla, pero la regla nunca puede ser la segregación».

En el camino se han logrado retos importantes. Si hace 30 años el 80 % de las personas con síndrome de Down eran analfabetas, este porcentaje es hoy en día residual. Y también, «pese a que la ley educativa Lomce tiende a la segregación», cada vez son más los colegios que recurren a la federación para atender adecuadamente a los alumnos con necesidades especiales. Pero aún queda un trecho por recorrer. «Aunque se están dando pasos -advierte Edelmiro Prieto- todavía no podemos hablar de escuela inclusiva. Sí de integración escolar, que es distinto, porque la verdadera inclusión llegará cuando las personas con capacidades diferentes formen parte activa de su entorno y reciban la respuesta que necesitan». En ello están.

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