El coche fantástico español

Óscar Ramos Ayerra
Óscar Ayerra REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Motor, habitabilidad y diseño hicieron del 124 uno de los vehículos más deseados

20 abr 2018 . Actualizado a las 11:00 h.

El Seat 124 rezumaba estilo, elegancia, modernidad y, sobre todo, tamaño. Sus cuatro puertas daban acceso a una habitabilidad extraordinaria para la época. Eso, unido a una potencia generosa y con mucho carácter, hicieron de este modelo un superventas. Fue presentado en el salón de Barcelona de 1968, un auténtico escaparate internacional al que muchos fabricantes llevaban sus últimas creaciones, porque Seat no podía dejar escapar la ocasión de lanzar su gran apuesta, el 124, un coche diseñado por la matriz italiana Fiat y que bajo su licencia se empezó a construir en España.

A finales de los sesenta, la mayor parte del panorama automovilístico español lo componían, entre otros, los Seat 600 o su versión en 850 centímetros cúbicos, los Renault 4 latas o el espartano R8. También compartía cartel el mismísimo Citroën 2 caballos en sus diferentes variantes. Todos ellos formaban parte de un mercado con una marcada falta de potencia. Eran vehículos económicos y bastante sencillos en su concepción y se quedaban algo anticuados ante una creciente clase media que empezaba a demandar algo más. Aunque existían modelos mas grandes, como el Seat 1500, el Citroën DS tiburón o el Dodge Dart, estos vivían en otro escalón económico al que no todos podían subir. En ese momento aparecía el 124, que se convertiría en un éxito comercial entre los vehículos de gama media, ya que era bastante más potente que otros de su misma categoría, como el Renault 10 o el Simca 1000.

Los pedidos empezaban a llover. En Galicia, por ejemplo, fue el concesionario Fiat-Seat de A Coruña el primero en apuntarse a su puesta de largo. A su presentación «asistieron autoridades y representaciones locales, informadores de prensa y radio y numeroso público» informaba La Voz aquel 21 de abril de 1968. Según el dueño de esa concesión, ese mismo día ya tenía 26 pedidos confirmados y 300 formulados para la compra del Seat 124, una auténtico récord para la época. Días después, el propio concesionario tuvo que montar una oficina especial a las afueras de la ciudad para agilizar los pedidos ante la gran demanda del modelo.