Los pasatiempos llegan al aula

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Javier Becerra

Juegos como crucigramas, sudokus, sopas de letras, dameros y encrucijadas son también una herramienta educativa que cada vez utilizan en mayor medida los profesores para fijar la atención de sus alumnos y mejorar sus habilidades. La revista «Elemental», que La Voz ofrece los domingos en Galicia, puede servirles de ayuda.

18 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

«Yo desde luego que los recomiendo para los niños». Carmen Pomar, profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidade de Santiago, no tiene dudas. Los pasatiempos entretienen, pero también forman. Son un juego, pero también una puerta al aprendizaje en el que los alumnos centran su atención y desarrollan sus habilidades cognitivas, amplían su vocabulario, adquieren destrezas lingüísticas y refuerzan su capacidad de lógica y entretenimiento. No es de extrañar, entonces, que sean utilizados como un recurso educativo en clase. Y cada vez son más los profesores los que apuestan por esta alternativa, a la que a buen seguro la revista Elemental, que se ofrece todos los domingos con La Voz de Galicia, podrá servir de gran ayuda.

«Desde el punto de vista educativo los pasatiempos son muy útiles. Es un recurso que se usa muchísimo en educación, muchísimo más de lo que la gente se cree. Y, desde el punto de vista psicoeducativo, cuando los padres me preguntan qué hago, qué libro compro, qué fichas utilizo, yo lo que les digo es ninguna: simplemente con los crucigramas, las sopas de letras o buscar las diferencias ya está, porque además a los niños les engancha mucho más que el material puro y duro de las editoriales educativas», resume Carmen Pomar.

Y Patricia Galán, directora del CEIP Ponte dos Brozos de Arteixo, que se caracteriza por su innovación educativa, lo constata. «Depende das aulas e dos titores, pero si son unha ferramenta educativa moi útil, que se emprega, ao mellor non coa frecuencia que quixeramos, porque o currículo é moi avultado e hai moito que facer, pero evidentemente si que son unha ferramenta útil e lúdica». En su caso particular confiesa que «utilizo e utilicei moitas veces os encrucillados e os sudokus, os xogos das diferenzas ou as sopas de letras, e supoño que os compañeiros tamén».