santiago / la voz

Miles de cazadores llegados de toda Galicia se plantaron ayer en Santiago sin escopetas, pero armados con pancartas, silbatos o vuvuzelas hechas con cuernos de vaca para rodear la sede del Parlamento gallego al grito de «Si á caza» y exigir a los diputados respeto hacia su forma de vida y una actividad reglada. Nadie los escuchaba al otro lado de la verja, con la Cámara cerrada en jornada dominical, pero eso no impidió que corearan consignas del tipo «Deputado que non respecta a nosa decisión non merece a nosa elección» para pedirles a los partidos que no sucumban ante colectivos animalistas y verdes que quieren cerrarle el grifo de las ayudas a la caza y que esta actividad cinegética deje de ser considerada como un deporte.

La concentración de Santiago fue una de las de mayor concurrencia de las cuarenta convocadas en toda España para defender la caza frente a quienes «insultan e desprezan» a los cazadores, que se quejan de que los señalen como autores de los incendios forestales o del maltrato a los animales.

El tramo de la calle de O Hórreo frontal al Parlamento y parte de la calle Ramón Piñeiro fueron ocupados por más de 15.000 personas, según los organizadores, que aseguran haber desplazado a Santiago 109 autobuses con casi 6.000 personas, a lo que hay que añadir los coches particulares. De manera extraoficial, fuentes policiales rebajan a la concurrencia a menos de la mitad.

La manifestación gallega contó con la adhesión de varias asociaciones deportivas, sindicatos como Unións Agrarias y diversos alcaldes de municipios rurales, como los de O Pino, Castroverde o Trasmiras, que fueron invitados a subir al palco habilitado por la organización. «Como cazador e como gandeiro sei cales son os problemas do rural, e non como os señoritos titulados de aí dentro», vociferó el socialista José María Arias, regidor de Castroverde, en alusión a los diputados autonómicos. Su colega del municipio ourensano de Trasmiras, Emilio José Pazos, del PP, lo aplaudió a rabiar, como la mayoría de los concentrados, y ambos coincidieron en defender la existencia de «montes vivos», en los que confluyan diversas actividades, pues entienden que es la única forma de que estén cuidados.

El creador del programa Jara y sedal, de TVE, el gallego Fernando Álvarez de Sotomayor, ejerció de maestro de ceremonias poniéndole números a la caza en Galicia: 45.000 licencias y 100 millones de euros de actividad.

También tomó la palabra el secretario xeral de Unións Agrarias, Roberto García, que rompió una lanza por la contribución del cazador a la vida en el rural y a la conservación del medio, y señaló que hacen una labor «imprescindible para que os ecoloxistas se podan sacar fotos nas fins de semana».

Javier Nogueira, presidente de la convocante Federación Galega de Caza, mostró su satisfacción al término de la concentración y se mostró confiado en que «dunha vez por todas se deixe de cuestionar» esta actividad. Va a ser difícil. Colectivos animalistas como Libera y la Fundación Franz Weber reunieron 60.000 firmas para exigir en Galicia que la caza no se considere deporte y poder así cortarle las ayudas públicas.

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Miles de cazadores toman Santiago para reclamar respeto a su actividad