Galicia prueba moléculas para el primer fármaco contra la insuficiencia cardíaca

El ensayo se realiza a partir de una diana terapéutica descubierta por el CNIC

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redacción / la voz

El corazón no bombea la suficiente sangre como para responder a las necesidades energéticas del metabolismo. Es lo que les ocurre a los pacientes con insuficiencia cardíaca, la tercera causa de mortalidad en España y para la que, en la actualidad, no existe ningún tratamiento capaz de frenar el desarrollo de la enfermedad. Solo hay terapias paliativas, que alivian los síntomas, pero que no tienen una influencia favorable en la mortalidad a corto y largo plazo. Lograr un medicamento realmente efectivo se ha convertido en una necesidad acuciante para los investigadores y compañías farmacéuticas de todo el mundo, aunque hasta ahora la búsqueda se ha saldado sin éxito. La estrategia más prometedora hasta el momento la acaba de proponer un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), que no solo ha descrito un mecanismo de la patología, sino que han identificado una diana terapéutica hacia la que dirigir los fármacos.

Se trata de una enzima, una proteasa localizada en la mitocondria (OMA1) que se activa cuando se estresa el corazón y cuya inhibición protege a las células cardíacas o cardiomiocitos, evitando así su muerte y el deterioro de la función cardíaca. De lo que se trata ahora es de limitar su actividad, pero «solo lo necesario», matiza José Antonio Enríquez Domínguez, el coordinador del equipo que ha probado con éxito el mecanismo en animales en distintos modelos y cuyos resultados se han publicado en la revista científica Science Translational Medicine. «Si nuestra propuesta funciona se podría evitar la muerte de las células y frenar la insuficiencia cardíaca, lo que sería algo significativamente más eficiente que los tratamientos convencionales que se ofrecen para tratar la enfermedad, que son paliativos, no curativos», advierte Enríquez, natural de Santiago.

Seguridad y eficacia

La diana terapéutica ha empezado a probarse precisamente en la plataforma gallega de descubrimiento temprano de fármacos, que tiene su base en el Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (Cimus) de Santiago y que está liderada por Mabel Loza y Ángel Carracedo dentro de la Fundación Kaertor. Será el objetivo hacia el que se dirigirán las 60.000 moléculas con que cuentan en la quimioteca del centro para comprobar si alguna de ellas presenta un efecto terapéutico y si, además, es segura. No solo eso, sino que también se ensayará para el mismo fin con el millón de moléculas que ha cedido el laboratorio AstraZeneca. «Tienen mucho interés en la investigación, porque descubrir un fármaco para la insuficiencia cardíaca es uno de los grandes objetivos de las farmacéuticas», explica Mabel Loza. Precisa, sin embargo, que los derechos del posible hallazgo se quedarían en el equipo madrileño-gallego. «No tienen parte en la propiedad, aunque la molécula candidata para diseñar el fármaco fuera de ellos», señala la investigadora.

En el trabajo que dio lugar al descubrimiento de la diana terapéutica se evaluaron tres modelos independientes de insuficiencia cardíaca que cursan con diversa sintomatología: taquicardia crónica, hipertensión crónica e isquemia del miocardio con hipertrofia. Independientemente de la causa inicial que provoca la enfermedad, en los tres modelos se ve afectada la mitocondria.

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