Miguel Blanco: «Me reinvento constantemente»

El actor cangués interpreta a Diego Bazán en «Serramoura»


Espero a Miguel Blanco (Cangas, 1973) en una cafetería de A Coruña con la errónea presunción de una entrevista frívola, que el actor desmonta a las primeras de cambio. El sargento Bazán es de todo menos frívolo. Incluso alegre y divertido, pero no deja pasar ninguna pregunta con una respuesta convencional. No se pierdan la última.

-Al parecer, todo el que le conoce le llama «Mighello».

-Sí, es un invento de la adolescencia. De pequeño, mis amigos me llamaban Mighel [pronúnciese Mijel], de ahí Mighelo y, cuando estuve en Madrid, donde trabajaba como ingeniero informático, mis compañeros lo transformaron en Mighello.

-¿Ingeniero informático? ¡Pues vaya cambio de trabajo!

-Cuando trabajaba en Madrid me apunté a una academia de interpretación porque era algo que me gustaba desde niño; experimentar eso de vivir a través de personajes diferentes a ti. Empecé a compaginar la academia con el trabajo. Yo iba con traje y corbata, era un yuppie joven. Un buen día tomé la decisión de arriesgarme y dedicarme a esto, que era lo que de verdad me apasionaba.

-Los actores suelen quejarse de la inestabilidad de este trabajo, al menos económica.

-Yo cuando dejé la informática ganaba mucho dinero y fue una decisión difícil. Y tuve problemas en mi casa, con mi familia. Pero nunca me he arrepentido de esa decisión. Me cambió la vida y me la sigue cambiando. Yo me reinvento constantemente. A veces genero mucha inseguridad en los demás porque yo mismo estoy cuestionándome todo el tiempo.

-Ya 110 episodios de «Serramoura», ¿esperaba tantos?

-Lo que esperaba es que me mataran en el capítulo 8, ja, ja. Es que al principio me resultó muy difícil. Era mi primer protagonista en Galicia, con más presión. Es como si todo el audiovisual gallego fuera a observar mi trabajo. Escuchaba la vocecita de toda la profesión diciéndome: «Como la cagues te vamos a machacar». Era horrible. Y hasta que no acepté el fracaso, no pude empezar a disfrutar. Y así llegamos al capítulo 110. Parte del éxito es la gente, que le encanta la serie. Me lo dicen por la calle. Les encantan los compañeros, que son unos actorazos, las tramas, los guiones...

-Usted, que es de una villa pequeña, lo sabrá bien: ¿en las pequeñas villas hay grandes secretos?

-Por supuesto. Aquí pasa mucho, eso de meter todo debajo de la alfombra, ocultar lo inconfesable. Pero el pasado siempre vuelve. Lo que pasa en Serramoura es algo universal. Por eso gusta tanto.

-La serie se ve en Rusia también.

-Sí, al menos dos temporadas. Tendré que ir a Moscú a ver si me reconocen, ja ja.

-¿Y la Guardia Civil? Seguro que cuando le paran no le multan por ser del cuerpo.

-No, nunca me ha pasado. De hecho, me pararon por ir hablando con el móvil el día que pasé el último cásting para la serie. Y les comenté que precisamente venía de hacer una prueba para interpretar a un Guardia Civil, y el agente me dijo: «Lo siento, no hacemos excepciones». Luego me dieron el papel, debió ser algo premonitorio.

-En su ficha he visto que también es guionista.

-Bueno, hice el guion de una película con sexo explícito. Se llama Diet of sex. Fue muy divertido.

-Nunca me resisto a preguntarle esto a los galanes ¿cómo se vive siendo guapo?

-Mal. Es jodido ser guapo, sobre todo cuando no te lo crees. De pequeño, mis hermanos me decían que era el más feo de la familia. Y me lo creí, hasta que en el instituto empecé a pensar que quizás no lo fuera tanto. Profesionalmente es difícil porque tienes que demostrar más, que no estás ahí solo por guapo.

-¿Qué hace en su tiempo libre?

-Deporte. Me ayuda a olvidarme de mí. También leer libros, escuchar música... Cualquier cosa que me desconecte de mí mismo. También practico meditación, yoga.

-¿Celta o Dépor?

-Celta. Aunque últimamente me he alejado bastante del fútbol.

-¿Cuál es su lugar favorito?

-Mi lugar favorito me lo han matado. ¡Menudo disgusto! Es en el dique de Cangas, donde había unos asientos de madera sobre las piedras. Me iba con un libro, mi perrita... es un lugar estupendo. Pero parece que los hierros estaban un poco mal y, en vez de arreglarlo, pues se lo han cargado. A veces, en el nombre de la seguridad, nos perdemos muchas cosas maravillosas.

-Defínase en cuatro palabras.

-Solo necesito dos: todo y nada. Los actores tenemos un gran narcisismo, pero somos como todo el mundo.

-Algo que le repugne.

-La injusticia, todo lo que tiene que ver con el desprecio hacia otro ser humano.

-Una canción.

-Swing little girl, que es una canción que canta Chaplin al principio de la película El Circo.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Tomar conciencia de que es un sueño.

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