¿Niño o niña? El debate que se apaga

Estudios realizados en EE.UU. reflejan que por primera vez se revierte la tendencia de querer un varón; aquí las preferencias van más allá de los roles y se deben a historias familiares

Inés, con su hijo Nicolás, que está deseando que nazca su hermanita
Inés, con su hijo Nicolás, que está deseando que nazca su hermanita

Santiago / La Voz

Dicen que las niñas son de los papás. Que son más familiares, que de mayores mantienen más contacto con el hogar o se convierten en confidentes de sus madres... De ellos que conservan el apellido, que lo tienen más fácil en la vida, que tienen devoción por sus mamás. Cuando una pareja tiene un hijo, es inevitable que no se plantee si quiere un niño o una niña, y en Estados Unidos, de hecho, hay numerosos estudios que desde hace décadas analizan estas preferencias. Pero están cambiando. Porque si bien durante años los papás preferían un varón, los últimos informes revierten esta tendencia.

El deseo de tener un niño se relaciona con el estatus de segunda clase que ha tenido tradicionalmente la mujer en muchas culturas, ya que es más probable que ellos tengan éxito, conserven el apellido y ganen dinero para mantener a la familia. Pero el avance de la mujer en la sociedad y en el mercado laboral, y ciertos prejuicios que han aparecido hacia los hombres, como los tiroteos y el acoso sexual, hacen que en Estados Unidos cambien las preferencias.

¿Y en Galicia? ¿Niño o niña? La preferencia de los padres obedece a la esfera íntima, a la propia historia personal y familiar, «y eso es mucho más determinante que los roles sociales», explica Mauel Fernández Blanco, psicólogo clínico. En nuestra sociedad no existe esta marcada tendencia de desear niño o niña por la posición que vaya a alcanzar en el futuro, «sino que suele ser una preferencia muy subjetiva», apunta. Lógicamente este razonamiento no puede aplicarse a parejas que ya tienen uno o más hijos, porque en estos casos juega muchas veces el deseo de tener «la parejita». Admite Fernández Blanco que el hecho de que las jóvenes estén alcanzando un lugar más visible en la sociedad «aboca a una cierta feminización del mundo, pero, ¿esto repercute en las preferencias? Es pronto para decirlo», explica el psicólogo clínico.

Y añade un nuevo componente que ha llegado para quedarse: las identidades sexuales cada vez se diluyen más, es decir, los roles y lo que se atribuye a unos u otros se desdibujan, «la distribución de los sexos está en crisis».

Benita Martínez, de la Asociación Galega de Matronas, niega que hoy en día los padres prefieran un niño o una niña en función de estos roles tradicionales. «Las niñas ya no son las cuidadoras, repartir tareas y que los hijos cuiden de los padres igual que las hijas es importante, y ya se hace», explica. ¿Y en las consultas, qué dicen los padres? Es verdad que aún pervive el papá que quiere una niña, pero en general no se decantan, «al menos en lo que yo veo no hay preferencias, lo que quieren, y se preocupan mucho de ello ambos padres, es que nazca sano, y cuando saben el sexo y les pregunto si están contentos, siempre lo están con lo que va a venir», concluye.

Los padres eran más propensos a quedarse con un solo hijo si este era hombre

EE.UU. ha analizado este fenómenos de varias formas a lo largo de las décadas. Con encuestas, que entre 1941 y 2011 reflejaban que el 40 % de los ciudadanos preferían que su primer hijo fuese un niño y el 28 % una niña -el resto no mostró preferencia-; o constatando en los censos de 1960 a 1980 que cuando los padres tenían un hija eran más propensos a tener otro hijo que si era un varón, en cuyo caso se plantaban en mayor medida. Pero los estudios de los últimos diez años ya no refrendan estos argumentos, más aún, algunos datos sobre adopciones y procedimientos de reproducción asistida que permiten elegir el sexo del bebé mostraron que la preferencia ya es hacia las niñas.

«Eu estou moi contenta, pero o irmán aínda máis, porque quería unha nena a toda costa»

lucía rey

Si todo va bien, a finales de abril, día arriba o día abajo, Inés Eiroa Riveira dará a luz a una niña en el hospital de Burela. «Eu estou moi contenta, pero o irmán aínda o está máis porque quería unha nena a toda costa», desvela esta vecina de O Vicedo que, con 31 años, ya es madre de Nicolás, que en octubre cumplirá 6. Confiesa que a ella el sexo le era indiferente, pero en su entorno casi todos estaban deseando que llegase una niña. «O meu home prefería nena. Meus pais teñen tres fillas e dous netos, e agora querían unha nena. E pola parte paterna, os outros avós teñen catro netos, un bisneto e unha bisneta», explica. ¿Tiran más las mujeres que los hombres para casa? «Penso que é igual. Se van tirar para a casa, van tirar», comenta. A un mes vista de la posible fecha de parto, Inés tiene muchas cosas preparadas de cara al nacimiento de su pequeña. «Do neno para a nena aproveitas unha morea de roupa porque o neno viste verde, azul, gris, branco..., tons neutros. Penso que se fose ao revés ao mellor aproveitaba menos porque vestir a un neno de rosa faise máis raro», opina.

La misma educación

Inés comenta que tratará de inculcar la misma educación en su hija que en su hijo. «O neno veche cociñando e xa che di: ‘¿A qué te ayudo, mami?’». La mujer es gerocultora en una residencia de ancianos de Viveiro, y tuvo que pillar la baja casi desde el principio del embarazo por los riesgos que suponía para el bebé que espera y para ella el desempeño de su trabajo diario. «Levei mellor o primeiro embarazo. Neste tiven máis náuseas, vómitos, teño ardores e nótome máis cansa», concluye. Falta un mes para que pueda verle la carita a su niña.

«Al principio prefería una niña porque tengo un hijo y quería vivir la otra experiencia»

maría hermida

Vanessa, que espera su segundo hijo, junto a su primogénito, Teo
Vanessa, que espera su segundo hijo, junto a su primogénito, Teo

Vanessa Dopico es una vilagarciana que está esperando su segundo hijo. No hace falta que sea ella quien lo cuente. Lo hace de maravilla su primer heredero, un niño guapísimo y feliz llamado Teo que lleva la sonrisa puesta en la cara desde que nació: «Mamá tiene un bebé en la barriga, se llama Izan», narra Teo, que en nada soplará las velas de los tres añitos. Y Teo está en lo cierto. Porque Vanessa y David, su marido, van a ser papás muy pronto de otro varón. ¿Les apetece repetir con un niño o preferían una niña? Vanessa es sincera: «Con el primero nos daba a los dos igual, pero con este segundo embarazo la verdad es que yo al principio prefería niña porque tengo un hijo y quería vivir la otra experiencia», indica. Pero también añade: «Lo que pasa es que cuando nos dijeron que era niño pues ya me hice a la idea enseguida y tampoco me importó... Entonces fue cuando pensé en cosas más prácticas, como que nos vamos a ahorrar dinero en ropa». Tras cantar la ecografía que lo que Vanessa llevaba en la barriga era otro niño, también hubo que convencer a Teo de que ya no iba a tener una hermanita: «La gente le decía que iba a ser una niña, hubo quien perdió incluso alguna apuesta, y claro, el niño entendió que era una hermanita. Entonces lo tuvimos que convencer de que era un niño», explica Vanessa. No pasó nada, porque Teo es un crío inteligente y entusiasta, que enseguida se puso manos a la obra para ayudar a sus papás a elegir el nombre del futuro retoño. Le dieron varias opciones. Y escogió Izan. Así se llamará el bebé, que antes de nacer ya se sabe que tendrá mucha suerte por dos razones: porque Teo lo espera para jugar con él y porque Vanessa y David aguardan para quererlo infinitamente.

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