En Galicia aún hay perros que viven encadenados

La práctica está penada en Galicia con multas de hasta 5.000 euros por ir contra el bienestar animal

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Multas de cinco mil euros por tener animales encadenados Es una de las sanciones previstas en la Ley de Benestar Animal que entró en vigor en Galicia el pasado mes de enero, pero hay más...

redacción / la voz

La Ley de Benestar Animal que entró en vigor el pasado enero en Galicia recoge bien claro como una infracción grave «mantener a los animales de la especie canina atados de forma permanente o limitarles los movimientos que son necesarios durante la mayor parte del día, y el empleo de instrumentos o métodos dañinos de sujeción, retención o educación, como los collares eléctricos que produzcan descargas». Las multas por hacerlo llegan hasta los 5.000 euros. Pero más de dos meses después de que la norma haya entrado en vigor en Galicia todavía hay muchos perros que pasan buena parte de su vida encadenados.

La Asociación Animalista Libera y la Fundación Franz Weber advirtieron que habían verificado hasta el momento 301 casos de este tipo en la comunidad. También aportan documentos gráficos en los que pueden verse a los animales sujetos con una cadena.

Además, denuncian que «en apenas una decena de casos han acabado adoptado medidas al respecto». Por ello, hace una semana, reclamaron la puesta en marcha de un plan para inspeccionar y vigilar por toda la comunidad que no se incumpla la ley. Al mismo tiempo, piden que cualquier persona de forma anónima pueda informar sobre casos de animales que viven prácticamente inmovilizados o cuyo espacio se ve limitado a lo larga que tengan la cadena.

Las consecuencias que tienen para estas mascotas que, como aprobó por unanimidad el Congreso de los Diputados hace unos meses, dejarán de ser cosas para pasar a ser seres con sentimientos, son muy graves.

Lo explica la veterinaria etóloga especialista en tratar casos de comportamiento en el Hospital Veterinario Universitario Rof Codina, Ángela González. «Esto deriva en una mala sociabilización tanto con personas como con otros animales. Como consecuencia pueden tener miedo o agresividad», explica. No solo eso. Dice que «el hecho de permanecer atado va contra el bienestar animal porque le impide desempeñar conductas que son propias de su especie -desde rastrear a correr-. Todo eso va a influir y derivar en que desarrollen trastornos compulsivos...». Es contundente al aseverar que «de ninguna manera pueden estar en esas condiciones».

Aunque es verdad que en Galicia, culturalmente e históricamente, los perros guardianes que protegen las casas han estado atados junto a sus casetas, la etóloga recuerda que es el momento de cambiar esa costumbre porque atenta contra el bienestar de estos seres vivos.

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