«Hombres pájaro» ponen nidos a los vencejos en la Muralla de Lugo

Obras de restauración obligaron a Medio Ambiente a adoptar rigurosas medidas de protección a las aves

«Hombres pájaro» ponen nidos a los vencejos en la Muralla de Lugo Las obras de restauración obligaron a Medio Ambiente a adoptar rigurosas medidas de protección a las aves

lugo / la voz

Hombres pájaro anidaron ayer en la Muralla de Lugo. La singular operación, promovida por el Servizo de Conservación da Natureza, de la Consellería de Medio Ambiente, consistió en la colocación de nidos de vencejo entre las piedras de un tramo del monumento, que es como el gran templo del norte de España de una nutrida colonia de estas aves menudas cuya llegada esperan los especialistas para las próximas semanas.

Medio Ambiente, tras un acuerdo con Patrimonio, llevó a cabo una iniciativa que recibió multitud de elogios por parte de ornitólogos y colectivos naturalistas. Suspendió las obras de restauración en unos tramos de la muralla para no causar problemas a la gran colonia de vencejos o birrios (el nombre en gallego). Al marchar las aves los trabajos se reanudaron, pero antes los «hombres pájaro» hicieron los deberes.

El biólogo Marcos Otero y el profesor de zoología de la USC, Augusto de Castro, realizaron un estudio preliminar utilizando un endoscopio para ver el estado de los nidos. Incluso antes de que marchasen las aves, monitorizaron un tramo de unos diez metros de muralla que tenía que ser derribado para ver las entradas y salidas de los pájaros. Finalmente sacaron con extremo cuidado una decena de nidos, los metieron en bolsas de plástico que numeraron y los entregaron a Medio Ambiente para su custodia. En el departamento los guardaron bajo llave, no fuera a ser que apareciese algo y creyesen que eran basura.

Con los nidos fuera, empezaron las obras de restauración del tramo del monumento, que ya están a punto de acabar. El objetivo de tenerlas listas para la llegada de los vencejos se cumplió. Ayer, los «hombres pájaro» volvieron de nuevo al lugar con las bolsas y los nidos que colocaron en los pequeños huecos de donde los habían sacado. Son cavidades que no pasan de los quince centímetros con un acceso de algo más de cuatro.

Antonio Callejo, jefe de la sección de biodiversidad del Servizo de Conservación da Natureza de Lugo, con un detallado plano fotográfico en mano, en el que estaban marcados los lugares de ubicación de los nidos, fue quien coordinó la operación. En su opinión, es de vital importancia que se tenga en cuenta la importancia de la muralla no solo desde el punto de vista cultural sino también natural. La máxima protección otorgada a los vencejos, dijo, es un paso fundamental y recalcó que era muy destacable el entendimiento al que llegaron Patrimonio, para parar las obras en época de reproducción de las aves, y Medio Ambiente, para garantizar su protección.

Los nidos colocados ayer, explicaron los autores del estudio sobre los vencejos, fueron elaborados con los materiales que las aves obtuvieron en vuelo. Realmente viven en el aire. Solo bajan a las edificaciones para anidar y sacar adelante entre una y tres crías.

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