Jorge Otero: «Siempre recomiendo estudiar»

El exfutbolista del Celta y ahora entrenador del Arousa recuerda con especial emoción el recibimiento en Vigo tras perder la final de la Copa del Rey ante el Zaragoza por penaltis


Después de una larga y fructífera carrera en la élite del fútbol, Jorge Otero (Nigrán, 1969) volvió a su pueblo para vivir. Dice que es un paraíso. Quedamos en una céntrica cafetería donde tiene la sede la peña que lleva su nombre, así que la entrevista se desarrolla bajo bufandas, camisetas y fotografías que atestiguan los éxitos de este héroe local y también alguna espina todavía sin arrancar. Lean, lean.

-¿Cómo le va de entrenador?

-Genial. Es una experiencia totalmente distinta a lo que estuve viviendo durante muchos años. Siempre tienes esa duda, sobre si te va a gustar, si los jugadores te van a seguir... y la verdad es que estoy contento porque los jugadores, de vez en cuando, me hacen caso.

-¿Le hacen más caso a usted del que usted hacía a sus entrenadores?

-Yo les hacía mucho caso porque siempre, por mis características, he sido un jugador disciplinado, concentrado. Sin disciplina no hubiera podido estar 18 años en la élite.

-No vale solo el talento.

-Yo, técnicamente, no era un fenómeno, era un jugador muy constante y creo que eso, ahora, se está perdiendo. Hay muchos jugadores con grandes condiciones, con talento, pero sin disciplina. Y así no llegas.

-¿Es de esos entrenadores que simulan que chutan desde la banda cuando deben chutar sus delanteros?

-Yo lo vivo intensamente. Y creo que esa tensión se transmite a los jugadores.

-Dígame, si estuviera en activo, ¿a quién preferiría marcar: a Cristiano Ronaldo o a Messi?

-A Cristiano. Puede que sea el mejor goleador incluso de la historia, pero Messi esta tocado con la varita, hace cosas que por mucho que lo entrenes no te sale. Tiene un talento bestial y eso no se adquiere, se tiene.

-De los que tuvo que marcar en su carrera profesional, ¿cuál le dio más trabajo?

-Ronaldo, El Fenómeno. Sin duda. Jugando yo con el Valencia recuerdo que nos hizo un hat trick en el Camp Nou.

-¿Se ve aún para echar una pachanga con sus jugadores?

-No, no. Podría jugar, pero a mi ritmo, y con eso no me da. De todos modos, de vez en cuando les tengo que decir: «¡Eh, que aquí el bueno soy yo!».

-¿Cuál es su mejor recuerdo como futbolista?

-¡Buff! Tengo muchos. Pero quizás la final de la copa del Rey que jugué con el Celta. Perdimos por penaltis con el Zaragoza, pero el recibimiento que recibimos en Vigo... Lo recuerdo y se me pone la piel de gallina.

-¡Qué pena de resultado!

-Sí, porque aquel era un equipo de currantes, luego vendría el equipo de Mostovoi, en el que casi todos eran internacionales, pero el nuestro tuvo muchísimo mérito.

-Si un hada madrina le diera la oportunidad de volver a jugar otros 90 minutos, ¿serían esos?

-En realidad fueron más de 120, porque hubo prórroga y penaltis, pero sí. Aunque preferiría jugar solo 45 y cambiar el resultado.

-¿Cómo era de pequeño?

-Buen chaval. Al menos, mi madre no transmite quejas. Siempre estaba con el balón y casi siempre jugando con gente mayor.

-¿Nunca le echaron de clase?

-Me portaba bien, pero es verdad que solo estudié hasta BUP. Me quedó esa espinita de no haber seguido, porque los futbolistas tienen mucho tiempo libre. Me arrepiento y, si pudiera dar marcha atrás, cambiaría eso. Cuando doy alguna charla por ahí, siempre recomiendo estudiar.

-¿Juega al fútbol en la consola?

-No, no, nada de maquinitas. Me pongo nervioso con tanto botón.

-¿Qué hace cuando no trabaja?

-Estar con la familia, salir en bici... Leer, poquito. La verdad es que el fútbol me absorbe bastante.

-¿Tiene tatuajes?

-Uno. Un tres con letras en el antebrazo. Me lo hice junto con mi hija y me cayó una buena bronca de su madre cuando llegamos a casa, ja, ja.

-¿Le gusta bailar?

-No. Y cuando lo hago parece que estoy escayolado.

-Usted que ha viajado bastante, ¿cuál es su lugar favorito?

-Viajé mucho pero, en realidad, conozco poco. Pero le digo que aquí vivimos en una zona privilegiada. Esto es muy parecido al paraíso.

-Defínase en pocas palabras.

-Soy honesto, amigo de mis amigos... Soy un buen tipo, con todo lo que eso significa.

-La política, ¿le interesa?

-No mucho, la verdad. Aunque hay una cosa que no entiendo: por qué lo que hace el otro siempre está mal.

-Deje su sello, elija una canción.

-Cualquiera de Sabina. 19 días y 500 noches, por ejemplo.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Supongo que la salud pero, después de eso, ser buena gente, que, al fin y al cabo, debería ser lo normal.

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