El norte de Portugal vacuna de forma masiva a los trabajadores de hospitales

Hay más de cuarenta casos de sarampión confirmados y se investigan otro centenar más


Santiago / la voz

Portugal perdió la inmunidad de grupo frente al sarampión al no lograr una cobertura de vacunación de al menos el 95 % de la población en los años 2015 y 2016. Y las consecuencias ya están aquí. El brote aparecido en el norte del país acumula 42 casos confirmados y otros 117 casos sospechosos, 39 aguardando por los resultados del laboratorio. Un brote que apareció en el hospital Santo António de Oporto pero que ya registra casos en el Pedro Hispano y en el centro hospitalario de Gaia, ambos también del distrito de Oporto, e incluso en Braga, sostienen fuentes sanitarias.

Las autoridades han enviado circulares a los profesionales sobre cómo actuar en caso de sospecha, tanto en hospitales como en centros de salud. Y vacunan masivamente a los trabajadores de los centros afectados. «Estábamos todos en fila haciendo cola para vacunarnos», explica una médico del Pedro Hispano. Se pone una segunda dosis a los que tenían una, aunque estuviesen correctamente protegidos, y una tercera al personal que estuvo en contacto con casos. «Hay cierta intranquilidad porque es una enfermedad muy contagiosa, y no se esperaba en gente vacunada», añade esta facultativa. En el caso de las trabajadoras embarazadas, se les realiza la prueba de inmunidad, y si no tienen los anticuerpos, en la mayoría de los casos las profesionales optan por no ir a trabajar, ya que no pueden vacunarse durante el período de gestación.

El personal hizo cola para recibir dosis de refuerzo ante el brote surgido en Oporto Una de las dificultades de este brote de sarampión es que al afectar a gente vacunada, tardó en identificarse, por lo que hay médicos contagiados. Y es que se trata de una enfermedad altamente transmisible. En concreto tiene un índice de reproducibilidad (Ro) 18, lo que implica que una persona, en un escenario de población no vacunada, contagiaría a otras 18. Para comparar, el índice Ro de la gripe es de 2-3.

En los centros de salud del norte de Portugal hay más tranquilidad. Eliseo Álvarez, que trabaja en Vila Seca, en Barcelos, admite que no hay alarma entre los pacientes «aunque sí preguntan, hay curiosidad». El sarampión está incluido en el calendario de vacunación infantil y este facultativo admite que no ve en la consulta a padres reacios a inmunizar a sus hijos, «al menos aquí no vemos antivacunas».

Aunque el sarampión desapareció de Portugal en el 2016, el año pasado volvieron a aparecer casos e incluso se produjo un fallecimiento. No obstante, «no con tantos afectados y sanitarios en cuarentena, al menos que yo recuerde», explica la facultativa del hospital de Oporto.

Y por supuesto Portugal no es el único país que revive el sarampión, una enfermedad que muchos países europeos, como España, habían logrado erradicar en la práctica. Rumanía, Alemania, Italia y Reino Unido han sido los países más afectados, fundamentalmente el primero. En el año 2017 se notificaron 2.480 casos en la UE, casi cinco veces más que en el 2016.

Gravedad en adultos

El número de casos es relevante y también que la enfermedad se desarrolle en adultos, como está ocurriendo en casi todos los casos registrados en Portugal. Y es que si bien en menores no es grave, en mayores se trata de una patología con enormes complicaciones, como pueden ser infecciones pulmonares -neumonías graves- o encefalitis.Las autoridades lusas afirmaron ayer que aunque aparezcan más casos, incluso fuera de Oporto, las expectativas son favorables.

Expertos piden más gasto en vacunas en España y defienden un calendario único para adultos

Representantes de las administraciones sanitarias, sociedades científicas, industria farmacéutica y asociaciones de pacientes han calificado de «insuficiente» el gasto sanitario destinado a las vacunas y han abogado por la elaboración de un calendario único de vacunación para adultos. Así se desprende del informe Las vacunas en España. Situación actual y perspectiva de futuro, elaborado por Deloitte y basado en el análisis de trabajos relacionados con las vacunas, artículos de prensa, conclusiones de congresos, foros y eventos dedicados a la temática de la vacunación, así como en los resultados de una encuesta realizada a 50 representantes de diversos colectivos sanitarios.

Uno de las conclusiones «más destacadas» del estudio es que el 97 % de los encuestados creen que el gasto sanitario en salud pública y vacunas es «insuficiente» y el 72 % piensan que el Sistema Nacional de Salud no ha priorizado la salud pública.

«La inversión pública en España en el 2015 en vacunas fue de 198,6 millones de euros, lo que supone 4,26 euros per cápita», ha dicho el director de Consultoría de Life Sciences & Healthcare, Gonzalo Cansino. En este sentido, según el trabajo, el incremento del gasto en vacunas debería dirigirse a la ampliación de la cobertura de los grupos de riesgo (23 %), la formación en vacunación a profesionales sanitarios (21 %) y al incremento de las vacunas incluidas en el calendario de vacunación del adulto (20 %). La complejidad de los procesos de producción y la difícil predictibilidad de la demanda son, a juicio de los expertos, algunos de los principales problemas.

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