Francia, en alerta por el sarampión

Portugal también ha declarado un brote de la enfermedad en el norte del país


redacción / la voz

Francia empieza a pagar por su desconfianza a la vacunación y por las campañas que desde la pseudociencia propagan la inmunización natural. Cuatro de cada diez franceses no creen en la seguridad de uno de los tratamientos considerados más seguros y que más vidas ha contribuido a salvar en todo el mundo. ¿El resultado? El alarmante aumento en el número de infecciones que se ha registrado desde finales del pasado año -con más de 900 casos- ha desatado la alerta entre las autoridades sanitarias, que han expresado su inquietud ante la posibilidad de que se recrudezca una epidemia como la vivida en el 2011, que se cobró la vida de 20 personas y que afectó a otras 54.000.

«El ascenso rápido en el número de casos en las primeras semanas del 2018 hace temer una nueva epidemia de una amplitud importante, como la observada en algunos países en el 2017 o las vividas en Francia entre el 2008 y el 2012», según destacaron las autoridades sanitarias.

La extensión del brote actual, que registró un incremento en el número de casos de un 46 % en solo tres semanas, encuentra su caldo de cultivo en los bajos niveles de vacunación, que oscila entre el 62 % y el 88 %, según los departamentos del país. En España, por ejemplo, el porcentaje se eleva al 94,7 %. La enfermedad se ha propagado por 59 de sus 83 departamentos, en los que se han detectado 913 casos desde finales de año. En apenas tres meses se han registrado un total de 201 hospitalizaciones a causa del sarampión y una víctima mortal en Poitiers. En un instituto de esta ciudad, con 550 alumnos, también se acaban de notificar dos casos, lo que ha disparado las alarmas.

Llamamiento a la vacunación

Las autoridades sanitarias se han visto obligadas a realizar un llamamiento a la vacunación generalizada, ya que insisten en que es el único medio de evitar la propagación de la enfermedad. De momento, esta práctica médica aún no es obligatoria en el país, pero sí lo será a lo largo de este año, de acuerdo con el anuncio realizado el pasado verano por el presidente de la República, Emmanuel Macron, de convertir en obligatoria la inmunización contra once enfermedades infecciosas, entre ellas el sarampión.

Pero Francia no es el único país europeo que está inquieto por la propagación de este virus. En Portugal, la dirección general de Salud Pública acaba de declarar de forma oficial la existencia de un brote en la Región Norte. En esta zona fueron confirmados siete enfermos desde el pasado 9 de marzo, mientras que el número de casos sospechosos se eleva a 34. Cinco de los afectados son profesionales de la salud del hospital de San Antonio, en Oporto. De ellos, tres se encuentran en una situación clínica inestable.

El pasado año, el país vecino registró dos brotes simultáneos de sarampión, con 29 casos, que llegaron a provocar la muerte de una joven de 17 años. Hasta ese momento habían sido los primeros episodios de la enfermedad registrados desde hacía 14 años.

La situación en España, de momento, es diferente, con un porcentaje de vacunación muy alto y con un número reducido de afectados en relación a la población. Sin embargo, los profesionales sanitarios insisten en la necesidad de no bajar la guardia y de no caer en los engaños de los antivacunas y sus campañas. No en vano, el pasado año se contabilizaron un total de 160 casos, un número reducido en comparación con otros países, pero que cuadriplica los 35 que habían sido notificados en el 2016.

Es, en general, una situación preocupante que ha llevado a la OMS a expresar su preocupación ante el aumento en un 400 % del número de infectados por la enfermedad en toda Europa.

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