Una terapia génica reduce en un 80 % la metástasis del cáncer de colon

Un equipo de la USC creó las nanopartículas que transportan el material genético

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redacción / la voz

Un tumor es como cualquier otro organismo vivo. Si no se alimenta, se muere. Y ocurre que en esta lucha por la supervivencia es un gran tramposo. Engaña a las células endoteliales para crear nuevos vasos sanguíneos, su fuente de oxígeno y nutrientes que le permite crecer y extenderse a otros órganos, la temida metástasis, la responsable del 90 % de las muertes por cáncer. Lo hace, en parte, silenciando un minúsculo fragmento de material genético, un micro-RNA, que está presente en las células sanas, pero que desaparece en las tumorales. Es a partir de ese momento cuando se dan el gran atracón.

¿Cómo hacer para que se mueran de hambre? Restableciendo la función de miR-20ª, el ácido nucleico que impide la proliferación de vasos sanguíneos. Es la diana terapéutica hacia la que dirigir la terapia génica que imponga orden en el organismo y que ha sido descubierta por un equipo de la Universidad del País Vasco. Quedaba, sin embargo, por responder otra pregunta clave: ¿cómo hacerlo? De ello se encargó el grupo de Farmacología, Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidade de Santiago que ha patentado un sistema para diseñar nanopartículas a partir de compuestos ampliamente empleados por la industria farmacéutica, como los esteres de sorbitán. Fueron el vehículo para transportar el material genético justo al lugar de la célula donde tenía que dirigirse, ayudado por otra molécula pegada que ejercía como una especie de conductor. ¿El resultado? Los investigadores han logrado reducir, en un modelo animal, en un 80 % la metástasis hepática producida por el cáncer de colon. O, lo que es lo mismo, impidieron mediante esta terapia génica que la mayor parte del tumor inicial se extendiese hacia el hígado. Los resultados del trabajo, en el que también han colaborado otros centros como las universidades de Düsserdolf y la de Burdeos, se han publicado en la revista científica International Journal of Cancer.

La nueva terapia, a diferencia de los tratamientos convencionales para el tratamiento del cáncer, no presenta efectos secundarios ni toxicidad asociada. Y, lo que es igual de importante, es selectiva: solo actúa en las células tumorales que se quieren combatir, por lo que se evita dañar a otras.

«Lo que observamos fue que al incorporar el microARN se restablecía la función normal de la célula. Se le cortó a las tumorales el grifo que tenían abierto para la aportación de oxígeno y nutrientes», explica Alejandro Sánchez, el responsable del equipo gallego que participó en el estudio.

El avance es importante, pero aún insuficiente. La terapia logra destruir el 80 % de las células tumorales, pero aún queda un 20 % restante que deben combatirse con los métodos convencionales de quimio o radioterapia.

Tratamiento complementario

«Si alguna vez llega a ser utilizado como tratamiento, será complementario», constata Iker Badiola, de grupo Signaling Lab de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad del País Vasco. Alejandro Sánchez es más optimista y considera que en algún momento se podrá cerrar el ciclo. «El 20 % restante lo podemos atacar de muchas maneras, aunque creo que también podríamos utilizar otro microARn, y será el siguiente paso que vamos a dar».

Una patente previa y otra en camino para el nuevo fin

El equipo de la Universidade de Santiago ya había patentado el sistema de fabricación de partículas a escala nano a partir de un componente muy utilizado por la industria farmacéutica, pero el uso concreto que ahora se le dará para evitar la metástasis de cáncer de colon también será objeto de protección. «En el caso de esta aplicación concreta se ha procedido a solicitar protección mediante patente», explica Susana Torrente, de la USC.

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