Familias gallegas acogen a campistas en los jardines de sus viviendas particulares

El «gamping», una modalidad de alojamiento usual en Francia, irrumpe en Galicia


REDACCIÓN / LA VOZ

Acampar en el jardín de la casa de una familia a cambio de un precio reducido. Eso es el gamping, una modalidad de alojamiento que se ha extendido a nivel global. El término resulta de la contracción entre las palabras garden (jardín en inglés) y cámping. Conocido como el Airbnb de los cámpings, tiene un especial predicamento entre los franceses, aunque también se practica en España y, por supuesto, en Galicia.

Tanto los que ofrecen su jardín como los que buscan uno en donde acampar se conectan a través de la plataforma gamping.com. En ella, actualmente, aparecen ocho referencias gallegas. Se trata de casas y terrenos en lugares como Barro, Nigrán, Pontevedra, Vigo, Santa Cruz (Oleiros), Melide o Barreiros. A excepción del caso de Santa Cruz, que tiene una tarifa de 45 euros, el resto se mueve en precios muy asequibles, entre los 6 y los 10 euros por día. En ellos se indica si solo se pueden instalar tiendas de campaña o si, por el contrario, se admiten caravanas u otros vehículos.

Inés Amboage es una de las personas que oferta los terrenos que circundan su vivienda, en Melide. Empezó de casualidad, tras contarle su hijo la experiencia. «El o fixo, porque en Francia é algo moi estendido. Recorreu parte do país en bicicleta e as noites as facía así», explica. Tras conocer la práctica, ella y su marido decidieron probar. Y saltó la sorpresa: «Ao día seguinte de rexistrarnos na plataforma xa tiñamos peticións».

En su caso, disponen de 5.000 m2 de terreno, ya que se trata de una granja. Pero solo admiten a un grupo de campistas a la vez para mantener la tranquilidad y tener todo controlado. «Para nós non se trata dunha cousa económica, senón de darlle vida a esta zona», señala Inés. «Isto está só e triste e nos gusta que veña xente. Nós tamén eramos campistas e nos gustaba ir a sitios pequenos e falar coa xente».

Todo tipo de gente

A priori, una modalidad de alojamiento así podría hacer pensar en personas jóvenes con miras alternativas. Pero la realidad demuestra que abarca a todo tipo de personas: «A primeira reserva que tivemos foi a de unha familia francesa con seis nenos de todas as idades. Ían a Fátima. É moi sorprendente a variedade de xente coa que te atopas aquí».

Lógicamente, la temporada estrella del gamping es el verano. «En xullo e agosto o temos case sempre ocupado», confirma Inés que indica que nunca tuvieron ningún tipo de problema con las personas que alojaron. «A verdade e que foron sempre boas experiencias. O importante e fixar moi ben na túa ficha a que ten dereito o campista e que estea todo moi claro para evitar confusións», apunta.

En ese terreno cada casa receptora marca sus reglas. Además de la instalación de las tiendas y los vehículos, se estipula qué partes de la vivienda pueden usar, como el baño o la cocina. También a los electrodomésticos que tienen derecho, como la lavadora, la nevera o el congelador. E incluso actividades. En el caso de esta granja se ponen un par de bicicletas a disposición del usuario, la posibilidad de participar en las tareas de la granja o hacer rutas de senderismo.

De dormir en un sofá a hacerlo en un barco en alta mar

En la última década Internet ha aumentado las posibilidades del hospedaje alternativo, más allá de los canales tradicionales. Los precios se rebajan considerablemente, llegando en algunos casos a ser de cero euros. Estos son algunas de las opciones.

COUCHSURfING

Gratis, en el sillón de ajeno. El CouchSurfing es un sistema mediante el cual se ceden gratuitamente sofás a personas que no se conocen previamente en domicilios particulares. En teoría, la experiencia no se queda en el simple alojamiento si no que se interpreta que el alojado es un invitado. Por tanto, el que aloja tiene que mostrarle cómo es la vida en el lugar en el que se hospeda y ayudarle en todo. Se trata de un sistema basado en la buena fe y en la compatibilidad de caracteres. En las fichas de los usuarios se explican los gustos, costumbres y hábitos de vida. No sirve para períodos largos. Se establece como período normal de estancia entre tres y cuatro días.

boatbound

Un yate por un día. No es exactamente una plataforma para el hospedaje, pero sí que en la práctica se emplea como tal con frecuencia. Está pensada para aquellas personas que tengan un barco que no usen siempre y que desean sacarle rendimiento económico en los períodos de inactividad. Los interesados se anuncian en la plataforma, indicando las características del barco que ponen a disposición, los días que tienen libres y los precios del uso por día o por hora. Al tratarse de un acuerdo entre particulares, el coste se reduce considerablemente con lo que un viajero puede terminar durmiendo en el mar de un modo económico e, incluso, plantearse una ruta por diferentes ciudades, pernoctando en cada una de las etapas en un barco diferente.

AIRBNB

Pisos particulares. Es la gran revolución del hospedaje. Empezó en el 2007 y en la actualidad es de una opción muy popular y totalmente establecida. Se trata de una red global para el alquiler de pisos para cortas estancias. En algunas ciudades ha generado movimientos de protesta, ante la masificación y los problemas que lleva asociados: ruidos, economía sumergida y competencia a los hoteles y hostales.

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