En busca de un ombligo perfecto

Reducir el tamaño, cambiar la forma o su situación son las demandas de una operación en auge

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redacción / la voz

En ocasiones el quirófano es el reflejo de los cambios sociales. El auge experimentado por la umbilicoplastia, la operación de cirugía estética del ombligo, encuentra una de sus posibles causas en la instauración del llamado crop top. Se trata de un estilo en el que el top se hace más corto de lo normal, dejando el abdomen al aire. «Esa situación en el cambio de vestir y de gustar ha hecho que el ombligo cobre una importancia que antes no tenía», señala el cirujano plástico Francisco Martelo. De pronto, ese pequeño rincón del cuerpo sale a la luz. Y se establecen unos cánones de belleza al que otrora ni se planteaban.

Se trata de una operación demandada, en su gran mayoría, por mujeres. Igual que en su momento se hablaba de los pechos de Pamela Anderson o de los labios de Angelina Jolie, en el mundo de los ombligos también existen iconos particulares. El de la cantante Rihanna, por ejemplo, se suele citar. Encajaría en uno de los más deseados, «redondo y de entre 1,5 y 2 centímetros», señala el cirujano. No es el único. Existen otros modelos. «Hace unos años en una revista americana de estética se hizo un estudio a base de encuestas y se impuso el diseño vertical ovalado», apunta Javier Cerqueiro, también cirujano plástico. Igualmente, se demanda la forma de corazón o as de picas invertido.

Sea como sea, el ombligo se encuentra ahí, reclamando un protagonismo improbable hace 15 o 20 años. «El interés en este tipo de operaciones viene de ocho o diez años a esta parte», explica Martelo. En muchos casos la visita a las clínicas se da cuando el ombligo empieza a tender a lo horizontal. «Es algo que ocurre a veces después de un embarazo o tras adelgazar mucho peso de golpe», explica Martelo.

Otra de las causas habituales aparece en las deformaciones originadas por la colocación inadecuada de pirsins. «A veces ves ombligos que están totalmente destrozados por ello», señala Cerqueiro. A mayores, hay que sumar los que tienen hernias que sobresalen como un bulto y los que, sin entrar en ninguno de esos puntos, simplemente no están contentos con su ombligo y lo quieren modificar.

La umbilicoplastia requiere una intervención que técnicamente no resulta muy compleja. «Dura aproximadamente una hora y se usa anestesia local», detalla Francisco Martelo. En muchas ocasiones la actuación en el ombligo se incluye dentro de una reconstrucción de pared abdominal total. Se retira piel y grasa. También se recoloca el ombligo. En este caso, explica Cerqueiro, se está imponiendo «la tendencia de no conservar el ombligo original y hacer uno nuevo». La persona que se somete a la operación puede escoger cómo desea que sea su futuro ombligo. «Se puede hacer lo que se quiera, pero casi siempre se escoge forma de corazón», añade.

Como se citaba antes, esta intervención quirúrgica resulta casi exclusiva de mujeres en España. Fuera, sin embargo, ya empiezan a hacérsela también los hombres. «En Estados Unidos, se habla de un 90 % de mujeres y un 10 % de hombres», apunta Martelo. «Aquí no es muy usual, pero fuera sí que se ve en culturistas hombres. Quieren tener el abdomen perfecto, de tableta y con el ombligo liso. También en mujeres», completa Cerqueiro.

Las redes sociales, como siempre, terminan de cerrar el círculo. La gente que hoy tiene 20 años ve cómo otros fotografían su abdomen y lo lucen orgullosos en Instagram. «Todo apunta a que este tipo de operación aumentará en los próximos años», prevé Martelo.

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