«Necesito una donante para ser madre»

Marta es una de las gallegas con endometriosis, una «enfermedad sin cura y anárquica»


En plena carrera a Marta la sorprendieron un día unos fuertes dolores en el vientre. La ingresaron en urgencias y, cuando se despertó, le comunicaron que había sido intervenida quirúrgicamente. Le habían extirpado un ovario a los 21 años. Fue así como empezó su relación con una enfermedad que continúa sufriendo a día de hoy, con 34 años. En este tiempo la operaron otras dos veces. Le quitaron el segundo ovario, las trompas y siete centímetros de intestino. «Me vi tan joven y con la menopausia. Me fueron vaciando poquito a poco. Aún así, ha vuelto a salir otro quiste», lamenta. Marta Gallo, de Monforte de Lemos, es una de las gallegas que le pone rostro a esta patología que a veces parece aún invisible y que han confesado mujeres tan populares como la actriz Lena Dunham. «Al poco tiempo de que me operaran la primera vez tuve que ir al médico de cabecera a por unas recetas. Le conté lo que me había pasado. Su respuesta fue: ‘¿Que te han operado de qué?’ Fue entonces cuando me di cuenta de lo que se me venía encima».

Estos 13 años han sido un maratón de hospitales. Del Chuo de Ourense pasó al Comarcal de Monforte, luego estuvo ingresada en el Hula de Lugo y también fue tratada en el Materno de A Coruña. Al igual que la sadense Andrea González Sixto, de 24 años, Marta también ha emprendido una campaña en Change.org con el objetivo de sumar más apoyos. «La mayoría de la gente, me atrevería a decir que el 99 %, no sabe en qué consiste. Y eso que se calcula que la padecemos una de cada diez mujeres en edad fértil. Es decir, unas 60.000 en Galicia». Por este motivo, empieza su petición en la plataforma reclamando más información sobre esta «enfermedad anárquica que no se cura». Ella tiene el grado IV. «La endometriosis siempre vuelve a mí. El pasado fin de semana estaba preparándome para salir en carnavales y acabé en el hospital con morfina». Como ella insiste en explicar: «Es una enfermedad benigna. Es decir, no mata. Pero es crónica». Se produce cuando el endometrio, la mucosa que recubre el interior del útero, crece fuera de su cavidad. «Puede expandirse a cualquier parte del cuerpo menos al bazo. Las zonas más comunes son el útero, ovarios, trompas, vejiga e intestinos, pero incluso puede llegar a los pulmones. Muchos médicos la llaman el cáncer blanco, ya que se comporta de una forma similar: puede crecer y crecer de forma imprevisible».

La lucha por tener un hijo

No ceja en su empeño. «Cuando tenía 21 años lo que me preocupaba era terminar la carrera y tener trabajo. Ahora, 13 años después, veo que no puedo cumplir mi sueño de tener un hijo por la sanidad pública». El motivo, asegura, es que no hay óvulos para ella en el Sergas. «Me dicen que no hay donantes por la Seguridad Social. He reclamado, pero hay otras 54 parejas en mi misma situación. La única opción que me queda es ir a la sanidad privada. Entonces pienso: ¿De qué vale pagar los impuestos que pago como autónoma? Llevo gastados cerca de 8.000 euros en los últimos 13 años a lo largo de mi peregrinaje por los hospitales. Algunas veces, incluso tuve que ir a otras comunidades». En su petición de Change.org demanda más campañas informativas. «Me han respondido que no hay donaciones de óvulos desde hace siete años en el Sergas. Me pregunto: ¿Por qué nunca veo un cartel informando sobre esto cuando voy al ginecólogo?».

Unidad multidisciplinar

Otra de las batallas de las afectadas por la enfermedad es conseguir la implantación de una unidad de tratamiento multidisciplinar. Un objetivo que no está fácil. El PP ha votado en el Parlamento gallego en contra de ratificar la moción del 2015 en la que se instaba al Sergas a crear unidades especializadas en los hospitales. «Comprendo que no se puede tener una por cada centro hospitalario de Galicia, pero, al menos, una para toda la comunidad», opina Marta. Necesitan como mínimo, añade, tres especialistas: «un nutricionista, un ginecólogo y un cirujano cuando tienen que operarnos. Puede estar dañado el intestino o la pelvis». Aunque hay consultas especializadas en Vigo, A Coruña y Ourense, reclaman una atención más unificada. «Te pasas los meses pidiendo volante para uno y luego para el otro, para la ecografía o la resonancia. Pueden pasar seis meses entre una cita y otra».

Trece años «llevando palos»

Como Marta Gallo resume, «han sido 13 años llevando palos», aunque no tira la toalla. De ahí que haya decidido dar el paso. «Ahora estoy luchando, ya no tanto por mí, sino por chicas como Andrea que tienen 24 años y aún están a tiempo de no pasar por las trabas que me están poniendo para poder ser madre. Con una donante de óvulo ya podría serlo», concluye.

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