Buscan dos criaderos clandestinos de serpientes pitón en Lugo

La Protectora de Animales Exóticos tiene referencias de 100 culebras reproductoras

Buscan dos criaderos clandestinos de serpientes pitón en Lugo La Protectora de Animales Exóticos tiene referencias de 100 culebras reproductoras

LUGO / LA VOZ

Representantes de la Protectora de Animales Exóticos de Galicia (Paexga) buscan, al menos, dos criaderos de serpientes pitón dedicados a la producción industrial y que pueden estar funcionando en la ciudad lucense, posiblemente sin reunir todos los requisitos legales. El presidente del colectivo, Eduardo Rodríguez Gutiérrez, aseguró que les llegan constantes referencias de esta actividad que, por ahora, no tienen localizada. «Nuestro interés es contactar con quienes crían para informarles de la existencia de la Protectora y ofrecerles asesoramiento si fuera necesario», apuntó Rodríguez.

Esas referencias que llegan a Paexga indican que están siendo utilizadas hasta un centenar de culebras reproductoras y que los centros de producción pueden situarse en algún bajo. La cría de reptiles requiere una serie de autorizaciones especiales y permisos y, desde luego, no podría realizarse en un entorno urbano.

«Se trataría -explicó Eduardo Rodríguez- de aficionados que se dedicarían a la cría. Pretendemos contactar con ellos pero, por ahora, no lo conseguimos, si bien las informaciones que nos llegaron en varias ocasiones se refieren a la crianza de los reptiles en la ciudad o en sus cercanías».

La serpientes pitón real o bola, aclaró el presidente de Paexga, no son de gran tamaño y tampoco son venenosas. Las hembras pueden alcanzar o sobrepasar ligeramente el metro y medio. Se les llama bola porque, cuando se ven en peligro, se enroscan hasta el extremo de formar una pelota. 

Peligros

Para que un animal sea peligroso no tiene por qué ser venenoso. En este sentido, el titular de la Protectora asegura que ese tipo de serpientes pueden hacer daño ya que tienen entre 150 y 200 dientes, «y una mordida tremenda». A mayores, están las consecuencias de posibles enfermedades que podrían transmitir.

«Desconocemos por ahora si los criadores son conscientes de los peligros de la actividad, si tienen un núcleo zoológico, permisos... De momento, no sabemos más que las informaciones que nos llegan y que nos refieren cerca de un centenar de ejemplares reproductores. Puede ser un problema. Estamos hablando de Lugo, no de África».

La Protectora de Animales Exóticos se fundó en 1997 y fue de las primeras de España. Anualmente tramita la acogida de decenas de ejemplares que están abandonados.

Seis culebras y tarántulas hambrientas, en A Coruña

Otra de las intervenciones en las que participó la Protectora de Animales Exóticos de Galicia fue en A Coruña tras la detección de un inmueble con una treintena de animales hambrientos en su interior. Podrían llevar cuatro o cinco días sin ningún tipo de alimento, según los cálculos de Eduardo Rodríguez. Entre la «bichería», se encontraban seis serpientes de varias especies, tarántulas, lagartos, iguanas e incluso un milpiés, que segrega cianuro como defensa. «Estaban en un piso y les llevamos gusanos, ratones y otros alimentos», apuntó el presidente de la Protectora.

En Lugo también se hicieron cargo de dos tarántulas de gran tamaño, tres pirañas y unas diez serpientes. Toda esta recopilación en un año.

«Cualquier lector se sorprendería de lo que podemos encontrarnos en el interior de algunos pisos. Las tiendas venden animales exóticos sin informar sobre sus características, cuidados, vacunaciones, peligros... Entonces mucha gente calla la boca. No dice nada hasta que se ve con el agua al cuello», apuntó Eduardo Rodríguez. El colectivo que preside tiene voluntarios formados y una veterinaria, pero no dispone de un centro para la acogida temporal de los ejemplares, mientras estos no son enviados a otros lugares.

Boa de 4,5 metros en Monte Alto

Eduardo Rodríguez fue requerido a finales del pasado año para coger una boa constrictor, de 28 kilos y 4,5 metros, de un bajo de Monte Alto, en A Coruña. El propietario, un recién jubilado, se mudaba y el reptil no podía ir con él. Tras la recogida fue enviado a un centro de Asturias.

Rodríguez aprovechó los días para dar clases prácticas a agentes del Seprona y otros policías.

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