Mujeres gallegas con ciencia

Más de 80 chicas estudiaron en la USC entre 1910 y 1960 y su trabajo dejó huella

Rita Fernández Queimadelos (en el centro de la imagen) posa con sus compañeros de la Escuela de arquitectura 2
Rita Fernández Queimadelos (en el centro de la imagen) posa con sus compañeros de la Escuela de arquitectura 2

Santiago / La Voz

Ángeles Alvariño sigue navegando. Un buque oceanográfico lleva su nombre. Pero a pesar de que fue la primera mujer científica en un buque británico, aunque descubrió 22 especies de organismos marinos, nadie ha hecho aún una tesis sobre ella. Al menos, su nombre pervive. Pervive también en un programa de ayudas para científicos. La falta de una investigación en profundidad sobre la oceanógrafa de Serantes la cuenta Xoana Pintos con un deje de indignación en la voz. El mismo que le produce el silencio que ha caído sobre otros muchos nombres, los que ella ha ido desenterrando con su trabajo. Mujeres que fueron pioneras, que marcaron hitos científicos en Galicia y cuyos nombres son apenas conocidos.

Antonia Ferrín es la autora de la primera tesis de Astronomía de España, que dirigió Ramón María Aller
Antonia Ferrín es la autora de la primera tesis de Astronomía de España, que dirigió Ramón María Aller

Como Antonia Ferrín, que escrutaba las estrellas desde el observatorio de Santiago y firmó la primera tesis en Astronomía en España. Ramón María Aller ya había cumplido los 80 años pero aun así, vio algo en ella. Y dirigió el trabajo, Observaciones de pasos por dos verticales. Participó en el primer congreso de Matemáticas de España y ejerció durante veinte años como adjunta a la cátedra de Astronomía de la Complutense. Se licenció primero en Química, comenzó a trabajar como profesora adjunta en prácticas mientras estudiaba Farmacia y Exactas.

Manuela Barreiro fue la primera mujer matriculada en la USC y la primera gallega en licenciarse en Farmacia
Manuela Barreiro fue la primera mujer matriculada en la USC y la primera gallega en licenciarse en Farmacia

Un aula de Matemáticas de la USC lleva el nombre de Antonia Ferrín, que cuenta con entrada en la Wikipedia. A Manuela Barreiro Pico, la gran enciclopedia del siglo XXI la despacha con un par de párrafos. Y eso que en 1896 se convirtió en la primera mujer matriculada en la Universidade de Santiago y cuatro años después, en la primera licenciada en Farmacia, la séptima de España. Para poder estudiar la carrera tuvo que pedir un permiso especial al ministro de Instrucción Pública y otro para poder ejercer cuando ya se había licenciado. Sus años en la universidad no fueron fáciles. Como otras muchas después, se encontró con el muro de los que no entendían que las mujeres tuviesen inquietudes intelectuales. Manuela Barreiro, tras obtener el permiso, abrió en 1901 la Farmacia Moderna en Ribadeo. Hoy, ese local alberga una taberna, El Cabás. Su figura ha sido rescatada por la profesora de la Facultade de Ciencias de Lugo María Isabel Fernández García en un libro, Manuela Barreiro Pico. Ribadense destacada, publicado hace unos meses por la Diputación de Lugo. Una calle de Ribadeo lleva su nombre.

Ramona Vaamonde fue una de las voluntarias del laboratorio de Farmacia Militar de Santiago
Ramona Vaamonde fue una de las voluntarias del laboratorio de Farmacia Militar de Santiago

Ramona Vaamonde todavía está en rojo en la lista de pioneras. Ni una sola línea en la gran enciclopedia. Y eso que en 1975 detectó con rapidez un brote de cólera, gracias a lo que se evitó una epidemia. Estudió Farmacia en Santiago, y de las 14 asignaturas de las que en los años 20 se componía la carrera tuvo sobresaliente y honor en una docena. Fue premio extraordinario. Pero llegó la Guerra. Se sacó el título de enfermera y colaboró con el laboratorio de Farmacia Militar de Santiago. Se doctoró en 1957 con una tesis sobre el metabolismo de los ácidos nucleicos de las bacterias. Desde 1967 ejerció como profesora de Microbiología y Técnica microbiológica. Ese mismo año también fue nombrada agregada de Parasitología.

El de Ramona es uno de los 85 nombres de científicas que estudiaron en la USC entre 1910 y 1960, recopilados en la tesis de Xoana Pintos. Quizá su nombre deje ser una incógnita en la Wikipedia el próximo 20 de febrero, cuando se celebre el segundo wikimaratón, promovido por la Universidade compostelana, con el objetivo de crear, mejorar y ampliar artículos de mujeres en la ciencia. Mientras, las que son rescatadas del olvido pasan a formar parte del Álbum de Mulleres del Consello da Cultura Galega.

En ese álbum está ya la primera arquitecta de Galicia, Rita Fernández Queimadelos, a la que la vocación le llegó por la vía de su abuelo, agrimensor en A Cañiza. Aunque llegó a Santiago en 1928 y cursó dos años de Química y Exactas, la arquitectura la llamaba. Su padre no lo entendió. No era profesión para una mujer, y además tenía que irse fuera de Galicia. Se fue. En 1930 se instaló en la Escuela de Señoritas que dirigía María de Maetzu en Madrid. En 1932 ingresó en la Escuela de Arquitectura. Con la Guerra Civil de por medio, terminó sus estudios en 1940. Será la tercera mujer en obtener el título de Arquitectura en España. Ejerció hasta 1947, paró ocho años y se reincorporó. Dejó la profesión regulada en 1973.

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