La Eurocámara sopesa suprimir el cambio de hora

Bruselas cree que los estudios sobre el impacto en la salud de los europeos «no son concluyentes»

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bruselas / corresponsal

El cambio de hora «es una reliquia histórica». Así arrancó ayer su intervención la eurodiputada finlandesa Henna Virkkunen, durante la sesión plenaria del Parlamento Europeo. Su país solicitó a la UE el pasado mes de diciembre -a instancias de una iniciativa popular-, que estudie la posibilidad de no volver a manipular las manecillas del reloj. Helsinki quiere que un horario único: O el de invierno o el de verano. Ciudadanos holandeses, alemanes, suecos, daneses, eslovacos, checos, franceses y belgas se sumaron a la propuesta. Denuncian que estos cambios les provocan trastornos.

La Eurocámara está a favor de estudiar sus demandas. Así lo manifestaron ayer sus eurodiputados, quienes votaron a favor de una resolución para pedir a la Comisión Europea que estudie su impacto en cada uno de los países miembro y vuelva con un plan bajo el brazo. Los parlamentarios no se ponen de acuerdo. Los hay que denuncian los efectos perniciosos del horario de verano para la industria (aumento de la carga administrativa para el transporte, escaso margen de ahorro energético y menor producción láctea, por ejemplo) y para la salud humana (fatiga, accidentes, problemas metabólicos o excesivo consumo de alcohol).

Otros sostienen que adelantar una hora el reloj en el último domingo de marzo rebaja la incidencia de cuadros depresivos. ¿Qué opina Bruselas? «Los resultados de los estudios no son concluyentes», admitió ayer la comisaria de Transportes, Violeta Bulc. La eslovena cree que se está sobredimensionando el debate. Aunque el cuerpo «se tiene que acostumbrar», Bulc señala que los estudios de expertos «muestran que la exposición más larga a la luz del sol tiene efectos positivos para la salud [...]. También amplía las actividades de ocio en verano y no está claro que el horario de invierno sea mejor para los ciudadanos». Desde luego que no lo es para el sector de la hostelería o el turismo en España. Ganar una hora de luz al final del día a partir de abril puede impulsar el consumo, siempre que las jornada laborales no sean largas y extenuantes. «En España los horarios son tan amplios y complejos para conciliar la vida familiar que deberíamos replantearlo más drásticamente, no solo el cambio horario», sostuvo la eurodiputada socialista, Inés Ayala. La portavoz de AGE en la Eurocámara, Lidia Senra, subrayó el doble impacto que supone para los gallegos este «jet lag social» porque «nuestra posición geográfica es la de Portugal y el Reino Unido, pero estamos una hora por delante, con Alemania».

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