Carolina del Olmo: «Aparcar a nuestros seres queridos para seguir rindiendo no es conciliación»

La filósofa cree que la literatura de consejos sobre crianza «desatiende una realidad que no elegimos»

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santiago / la voz

El momento es interesante. Hay efervescencia y por primera vez se habla de cuidados. Lo dice la filósofa y gestora cultural Carolina del Olmo, que abre hoy el ciclo Nexos en la Cidade da Cultura con una charla sobre la quimera de la conciliación familiar y la crianza en el siglo XXI.

-Hace falta una tribu para criar un niño. ¿Dónde está esa tribu?

-[Ríe] Pues creo que hemos dejado que se la cargaran. Hay un desarrollo típico en todos los países occidentales modernos, y es que poco a poco las familias se hacen más reducidas, el mundo rural pierde peso frente al urbano y de alguna forma las relaciones sociales densas van desapareciendo. El ritmo de la modernización en España ha sido muy rápido y creo que ha destruido más el tejido social y no ha dado tiempo a que se regenerara.

-Criamos en la individualidad.

-Exactamente. Es un problema que está en todas las áreas, no solo en la crianza. Pero en ese caso creo que las madres y padres que sentimos esa falta de tribu la sentimos muy profundamente. Si estás sano, eres más o menos joven y tienes la vida más o menos apañada no echas de menos esa tribu hasta que tienes un hijo, o un problema de salud, y tus padres se hacen mayores. Es cuando descubres que hemos vivido una fantasía de individualidad y autonomía pero en el fondo todos somos vulnerables y necesitamos apoyo, cuidado...

-Dará miedo no tener guía.

-De alguna manera, la información o los conocimientos útiles para criar siempre habían circulado a través de cauces informales y mezclados con el cariño y el apoyo. En cambio, hoy lo que vemos son expertos por todas partes, y muy distintos y muy polarizados.

-Ahora se aprende con gurús que dan órdenes contradictorias.

-Por un lado es verdad que las corrientes y los expertos están muy muy polarizados. Por otra parte, también hay expertos que no son tan exagerados y a los que poco a poco se les está dando más voz porque hasta los más partidarios de unos y de otros se dan cuenta de que con dogmatismos no vamos muy lejos.

-¿Leer es contraproducente?

-Muchas veces sabemos cosas y no somos muy conscientes de ese conocimiento. Pero cuando de verdad no tienes ni idea creo que los libros se hacen imprescindibles. Quizá mejor que un libro será la matrona de tu centro de salud, un grupo...

-Una tribu.

-Exactamente, buscar un poco de red, un poco de tribu que te transmita el saber de otra manera y no como una lista de cosas que hay que ir haciendo una tras otra.

-Y después está la competición por ser el mejor padre.

-Esto de culpabilizar a la madre es de hace mucho. Es la tónica general, darte consejos imposibles de cumplir no porque tú no quieras, si no porque vives una realidad que no te deja. Te dicen que tienes que tener tiempo de calidad: ¿y cuándo? Que se lo digan a mi jefe, no a mí. Eso creo que es lo que falla en cualquier literatura de consejo, que desatiende por fuerza una realidad que no elegimos, que solo podemos sufrir o combatir.

-Ya ha dicho que la conciliación es una tomadura de pelo.

-Siempre que hablamos de conciliación de lo que hablamos es de seguir subordinando la vida personal y familiar a la laboral. Casi todas las políticas de conciliación van destinadas a que podamos aparcar nuestras vulnerabilidades o las de nuestros seres queridos para seguir rindiendo. Y eso no se llama conciliar. Y aunque hay alguna política de conciliación bien orientada, en general hay otras políticas que son mucho más influyentes a la hora de conciliar: la regulación del salario mínimo, la edad de jubilación.

-¿La tomadura de pelo es solo en España?

-Creo que es un problema generalizado de todas las sociedades de mercado. Es verdad que es un problema general, pero todavía hay clases [ríe]. Muchas veces aquí se propone reproducir alguna medida de conciliación de un país nórdico sin darnos cuenta de que en el entorno de precariedad, paro, miserias y bajos salarios que padecemos el efecto no va a ser el mismo ni muchísimo menos.

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