El inexplicable éxito de la entrevista a la filósofa Hannah Arendt en YouTube

Muchos se preguntan cómo es posible que un vídeo en blanco y negro, de una hora de duración y en el que se habla de teoría política cause tanta fascinación. En sus diferentes versiones roza el millón de visitas

Agencias

«Es el hit de YouTube más inverosímil». Así de franco se ha mostrado el diario alemán Rheinische Post sobre uno de sus últimos fenómenos del portal de vídeos. Una antigua entrevista a Hannah Arendt -la pensadora alemana célebre por sus tesis sobre el totalitarismo y el antisemitismo- emitida por primera vez en octubre de 1964 en la televisión de la Alemania occidental, suma en sus diferentes versiones por idiomas un millón de visitas. Un éxito al que muchos analistas no encuentran explicación (aunque vean en él esperanza). Tanto desde la perspectiva visual como de contenido, la emisión se sitúa en las antípodas de lo que habitualmente se asocia a los cánones de YouTube. Sin aderezo ninguno, el vídeo, en blanco y negro, árido y extenso (dura una hora) pero interesante, versa sobre teoría política. Sin cortes, ni cambios de plano, el ritmo lo marcan las preguntas que le formula el por entonces joven periodista Günter Gaus. La cámara enfoca casi únicamente a Hannah Arendt, que responde sin prisa mientras apura cigarillos. 

Entre las razones de su éxito esgrimidas por algunos figura que la entrevista ya está publicada desde hace años en el portal de vídeos. También aducen que puede ser interesante para aquellos que se inicien la filosofía. Como otro punto a favor de su éxito estaría la película estrenada en el 2012 sobre la propia pensadora, filme a cargo de la realizadora alemana Margarethe von Trotta y que actualizó las ampollas que Hannah Arendt despertó en amplios sectores judíos. 

Unos motivos que, sin embargo, no terminan de aclarar su incesante ritmo de visitas, acelerado en este inicio del 2018. Para explicarlo hay quien también arguye que quizás se deba a la nostalgia de muchos usuarios por los productos televisivos que se hacían hace años o por contenidos diferentes y de calidad. 

El profesor de culturas digitales de la Universidad de Luneburgo Götz Bachmann no tiene dudas de por qué el vídeo triunfa. «La entrevista es simplemente un documento increíble porque mezcla un gran poder intelectual y una honestidad desgarradora», señala.

Lo único cierto es que para muchos europeos y, sobre todo, para los alemanes la entrevista sirve de testimonio fidedigno de su pasado reciente, en boca de una mujer fuerte, independiente y de cruda franqueza a la que muchos le reconocen no ser políticamente correcta. Casi al principio de la conversación Hannah Arendt mantiene esto: «Hay determinadas ocupaciones que no son para las mujeres. Cuando una mujer empieza a dar órdenes, eso no tiene buen aspecto, debiera intentar no llegar a tales posiciones si le importa seguir siendo femenina. Personalmente, nunca me ha importado». 

La entrevista

Posiblemente, Hannah Arendt, una de las personalidades más influyentes del siglo XX, restase trascendencia al éxito logrado hoy en día en YouTube o, al menos, así se entiende de sus propias palabras. «No me preocupa la influencia que puedan tener mis obras, lo que me preocupa es comprender y escribir forma parte de comprender», aclara la pensadora, que reconoce no sentirse filósofa.

La conversación titulada Hannah Arendt: ¿Qué queda? Queda la lengua materna, al ser el idioma uno de los pocos símbolos con los que se identifica la alemana, incluye varios pasajes de gran interés, sobre todo, al haber sido la pensadora, de origen judío, un testigo activo de la época más convulsa de Alemania. Hannah Arendt, que sitúa en 1933 y tras el incendio del Reichstag su toma de conciencia política -«desde ese momento sentí una responsabilidad, pensé por primera vez que no podía quedarme al margen»-, aclara que su conmoción también vino «no por lo que hicieron nuestros enemigos, sino por lo que hicieron nuestros amigos». «La uniformización comenzó como algo voluntario, no como consecuencia del terror», añade la alemana que recuerda con reproche lo sucedido entre el mundo intelectual. «Cayeron en la trampa de sus propias ideas», subraya.

Hannah Arendt, detenida tras participar en un trabajo de recopilación de las expresiones racistas que se extendían por Alemania, huyó del país con 23 años, pasando por Francia -donde apoyó a los refugiados alemanes- como parada previa a su exilio a Estados Unidos, país donde se enteró del horror de Auschwitz. «Todo lo demás podía asimilarse. Eso no», aclara la pensadora durante la conversación.

La polémica del juicio a Eichmann

Tras darse a conocer en los años 50 con la publicación de Los orígenes del totalitarismo, en la que analizaba el antisemitismo, Hannah Arendt volvió a copar titulares una década después tras cubrir en Jerusalén para el periódico The New Yorker el juicio a Eichmann, oficial de las SS responsable de la solución final. Tras regresar a América y redactar sus conclusiones en un tratado que tituló Eichmann en Jerusalén: informe sobre la banalidad del mal, la pensadora escandalizó a la opinión pública y soliviantó a varias asociaciones judías al retratar al acusado, no como un demonio, sino como una persona normal y disciplinada, fruto de su tiempo, que había hecho suya la ideología nazi y que la llevó a la práctica. 

Hannah Arendt respondió tras ese juicio como nunca se hubiese esperado de una judía, revisó la causa de su pueblo desde otra perspectiva que poco o nada gustó a la sociedad estadounidense, se deshizo de sus prejuicios, encaró un proceso desde una posición racional, no emocional, e instauró un concepto, el de la «banalización del mal», que fue discutido, defendido y rechazado, a partes iguales, años después una y mil veces.

El propio periodista Günter Gaus centró en esta controversia parte de la entrevista. Hannah Arendt reconoce entender que el tono irónico con el que está escritos ciertos pasajes hayan podido molestar aunque niega haber realizado «ningún reproche al pueblo judío por no haber resistido». En el tiempo en el que se publicó el tratado uno de los motivos que más indignó fue la idea introducida por la pensadora de que la colaboración de ciertos consejos judíos constituyó casi una suerte de coculpabilidad. «Cuando me reprochan que yo he acusado al pueblo judío es solo una maliciosa mentira propagandística, y nada más», llega a defender Hannah Arendt en la ya célebre entrevista. 

Mensajes de hoy en día

También de calado es la respuesta en la que la pensadora, ya en clave de historia, alaba la imparcialidad y critica a quien la modifica. «No es un interés legítimo blanquear el propio pasado», defiende. «No encuentro patriótico a quien ama tanto a su pueblo que se siente obligado de por vida a pagarle el tributo de la adulación», subraya a continuación. 

La autora, que sitúa como fenómenos sociales modernos el desarraigo y aislamiento de las masas, previene, ya en 1964, contra el consumismo. «Del trabajo nace un aislamiento peculiar, una soledad que consiste en ser arrojado contra uno mismo, ocupando el consumo en cierta medida el lugar de todas las actividades auténticamente relevantes». Uno de los muchos mensajes de Hannah Arendt que trascienden a hoy en día

El profesor de culturas digitales de la Universidad de Luneburgo, Götz Bachmann, lo tiene claro. «Habla de la ayuda a los refugiados, habla de movimientos de extrema derecha y de lo que significa estar atacado existencialmente. Muchos identificarán en eso la situación actual. Ella habla sobre cómo abordar la política», añade para intentar explicar el éxito del vídeo. 

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