Menores y alcohol en España: la falta de conciliación agrava el problema

Una plataforma de 40 colectivos diseña un programa de 132 recomendaciones contra esta lacra en los adolescentes

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Redacción / La Voz

«El consumo de alcohol en menores no debe ser fomentado ni tolerado en ningún caso». Así de tajante se muestra la Movilización Alcohol y Menores, integrada por cuarenta organizaciones sociales que encabeza la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), en un nuevo intento por reconducir y propiciar hábitos de vida saludable entre los adolescentes y menores de 18 años para los que la ingesta de alcohol quede reducida y al margen de sus vidas.

Para ello, han consensuado 132 medidas en las que implican a distintos sectores. Están dirigidas a padres, administraciones, sanitarios, policía, empresarios, educadores y medios de comunicación.

A juicio de sus impulsores, ningún actor tendrá preponderancia sobre otro a la hora de valorar la magnitud del problema e intervenir en consecuencia. En este proyecto todas las partes importan. Si las cifras confirman que al menos el 70 % de los menores entre 14 y 18 años de edad tomaron alcohol durante el último mes y el 30 % se emborracharon -última encuesta del Plan Nacional de Drogas-, se debe, según la plataforma, a que hasta ahora «no ha habido un planteamiento serio contra el consumo de alcohol a menores por falta de organización», señaló el vicepresidente de FAD, Ignacio Calderón.

Dentro de la batería de medidas presentadas, dos llaman especialmente la atención. Por un lado, las organizaciones firmantes destacan la incompatibilidad de los horarios de las actividades de los menores y el laboral de sus padres. La falta de conciliación entre la vida familiar y profesional constituye un sólido argumento que dificulta ya no solo compartir tiempos de ocio en familia sino que impide involucrar a padres e hijos en planes, como sería el caso, de hábitos de vida saludables. En este sentido, las organizaciones insisten en que corresponde a las administraciones «fomentar políticas de conciliación que se hagan efectivas en las empresas».

Si el ámbito de la educación adquiere en este tipo de iniciativas una especial relevancia, no lo es menos la parcela de responsabilidad que se le concede al sistema sanitario. La plataforma entiende que cuando un menor llega a la red sanitaria por problemas de consumo de alcohol, ha de ser considerado en riesgo. En consecuencia, propone la aplicación de un protocolo de actuación en el que además de la familia participe el centro educativo al que pertenezca el menor. Solo así se podrá abordar el problema con la implicación de todo el entorno social.

En este denominado «movimiento de todos» se detallan cada una de las medidas que corresponden a cada colectivo. Sin duda, la tarea de sensibilización, información, educación y prevención mantienen la preponderancia que corresponde a estos programas.

El documento incluye 13 recomendaciones específicas para las familias, 38 para las administraciones públicas, ocho para los profesionales del sector sanitario, siete para los cuerpos de seguridad, 17 para los de educación y otras tantas para las entidades de prevención; nueve para el sector de ocio y entretenimiento, seis para las empresas de producción y comercialización de bebidas alcohólicas y 21 para los medios de comunicación porque «todos tenemos algo que ver», concluyen.

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