Drones y GPS para impedir que los caballos salvajes destrocen los cultivos

Un proyecto usa nuevas tecnologías para poner en valor las «bestas» y reducir conflictos

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redacción / la voz

Un caballo salvaje en la carretera. No es algo habitual, pero en Galicia puede ocurrir, con el riesgo de accidente que conlleva. Más común es observar la presencia de las bestas en cultivos, donde suelen provocar destrozos que ponen en jaque a los propietarios. Son dos ejemplos de conflictos generados por equinos que viven en libertad y por los que estos animales se llevan una inmerecida mala fama que oculta su papel fundamental en la conservación y mantenimiento de la biodiversidad del monte gallego. Evitar estos problemas y poner en valor el caballo de monte es, precisamente, el objetivo de un innovador proyecto cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desenvolvemento Rural (Feader) y en el que participan la Universidade da Coruña (UDC), la asociación Rapa das Bestas de Sabucedo, el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo y la empresa derivada de la Universidade de Santiago 3EDATA. La solución que aporta el equipo pasa por aplicar nuevas tecnologías para el seguimiento y la vigilancia de los ejemplares mediante collares con GPS y la utilización de drones.

«Es un proyecto innovador en el que intentaremos poner en valor estos animales como ingenieros del paisaje que ayudan a mantener la vegetación en un estado saludable desde el punto de vista de la biodiversidad y que contribuyen a la prevención de incendios», explica Jaime Fagúndez, el responsable del grupo de la UDC que participa en el programa. Su equipo ya colocó un GPS a una yegua hace seis meses, en una fase previa de la iniciativa, y ahora con el dinero europeo se pondrá a otras doce más en el área de Sabucedo.

Una cartografía de su actividad

De lo que se trata, en este caso, es de generar una cartografía con la actividad de los animales a partir de los datos suministrados. Luego, si se detecta una presencia habitual de las manadas en zonas de cultivo u otras conflictivas, en función de los hábitos y costumbres de las manadas, se tratará de derivar a los ejemplares a otros lugares. «Redirigiremos a los animales para que cambien sus hábitos», apunta Fagúndez. ¿Cómo? En principio mediante cierres, pero como será imposible instalarlos en todo el monte se ensayarán otras alternativas más novedosas. «Vamos a probar -subraya el investigador- otras alternativas más novedosas, como los cierres virtuales. Se ponen unos postes y un collar a las yeguas, de tal modo que cuando se acerquen a la marca reciben una pequeña descarga eléctrica. Se trata de condicionarlos para que reconozcan una serie de marcas y ya no se acerquen a ellas».

Los cierres también se aplicarán para llevar a las bestas a aquellas zonas en las que el exceso de vegetación puede suponer un mayor riesgo de generación de incendios. De lo que se trata es de reforzar su función como limpiadores del monte, pero en aquellos puntos donde su presencia es más necesaria. Y aquí es donde entrarán en juego los drones, que aparte de ser utilizados por los propietarios de los caballos para tenerlos localizados, se emplearán para realizar una cartografía de la vegetación. «Utilizaremos en el proyecto soluciones innovadoras que no se han probado nunca», destaca Fagúndez.

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