Francisco Otero: «En el 2017 el Congo tuvo 1,8 millones de desplazados, más que Siria»

La labor de Médicos sin Fronteras está sustituyendo, «aunque no lo queramos», a la del Ministerio de Salud

«En el 2017 Congo tuvo 1,8 millones de desplazados; más que Siria» La labor de Médicos sin Fronteras está sustituyendo la del Ministerio de Salud

A Coruña / La Voz

Mientras el mundo miraba cómo cientos de miles de sirios huían de la guerra, en la República Democrática del Congo, solo durante el año pasado, se producía un silencioso éxodo de 1,8 millones de personas, «más de las que lo han hecho en Siria en el mismo período», explica el coruñés Francisco Otero Villar, jefe de la misión de Médicos sin Fronteras en el Congo. A la última epidemia de cólera se une el estado de guerra desde hace dos décadas que se ha recrudecido con enfrentamientos tribales.

-Con los trabajadores que tienen allí y las personas que atienden, ¿la sanidad de el Congo depende de Médicos sin Fronteras?

-En gran parte, aunque no queramos, estamos sustituyendo al Ministerio de Salud porque trabajamos en muchas de las provincias, en hospitales, en centros de salud... Insisto, aunque no queramos, lo estamos haciendo.

-Un conflicto tan largo acaba desgastando a todo el mundo...

-Menos a Médicos sin Fronteras, que llevamos allí más de 20 años y pensamos quedarnos más. El Congo sigue siendo una prioridad en la que queremos seguir invirtiendo. Hemos tenido un presupuesto de 13 millones de euros solo para el Sur Kivu, una de las provincias donde estamos trabajando, y ahora contamos con 11 millones. Unas 300 personas trabajan para nosotros solo de MSF-España, además de unos 70 especialistas de distintos países que están en el Congo y son médicos, enfermeras, logistas, financieros, así como una base de más 300 personas congoleñas, también especialistas, y el personal del Ministerio de Salud.

-Sanitariamente, ¿qué es lo más urgente que tienen ahora?

-El sistema de salud en el Congo funciona muy bien. Apoyamos las estructuras de salud y desde dentro intentamos trabajar en la malaria, el paludismo o en diferentes tipos de epidemias como el sarampión, que son enfermedades letales.

-¿Y el cólera?

-Tenemos un brote de cólera muy importante, que empezó en el 2017 por un cúmulo de cosas: ha llovido poco, con lo que han bajado mucho las capas freáticas y la gente tiene que ir a buscar agua a los ríos o a los lagos, que están contaminados, porque los pozos se han secado. En muchas zonas de el Congo el cólera existe de manera endémica. Los desplazamientos, la carencia de infraestructuras y la falta de capacidad del Gobierno para abastecer a la población con agua potable han hecho que tuviéramos este brote muy importante: más de 30.000 casos en todo el país. Médicos sin Fronteras trató ya a más de 20.000 y MSF-España a 6.200. Felizmente es algo que está bajando ya.

-¿Hay combates?

-Sí. Varias zonas están controladas por grupos armados. Regularmente hay ataques sobre la población civil, ataques entre grupos armados, entre las fuerzas de seguridad del Estado y los grupos armados lo que conlleva de desplazamiento de la población, violencia,...

-¿Sorprende que haya tantos desplazados como en Siria?

-Es por la poca visibilidad que se le está dando en la comunidad internacional, quizá por ese cansancio. El Congo tiene más desplazados que Siria, tenemos 1.800.000 personas desplazadas en el 2017 debido a la situación conflictiva dentro del país y, no pueden vivir sin la ayuda humanitaria.

-¿A dónde se van?

-Hay varios tipos de desplazamientos de los pueblos a los bosques donde sobreviven hasta que la situaciones se calmen; de unos territorios a otros, pero manteniendo un nivel de vulnerabilidad de la población muy alta

-¿Hay campos de refugiados?

-Refugiados son, según las leyes internacionales, las gentes que salen de un país a otro. Estos acaban en campamentos o campos de desplazados, pero tenemos campos de refugiados de Burundi y de Sudán, y congoleños que se han ido a Tanzania, donde también viven en campos de refugiados. Los desplazados internos intentan meterse en familias que los puedan acoger y se crean campamentos en la nada.

«Estamos notando un éxodo masivo de organizaciones, sobre todo por falta de financiación»

Desde Médicos sin Fronteras constatan que en la República Democrática del Congo «cada vez hay menos oenegés y menos presencia de agencias y otras organizaciones de acción humanitaria para garantizar apoyo a la población». Es un fenómeno que ha coincidido en el tiempo con las nuevas crisis que se han producido desde finales del 2016.

-¿Por qué se van las oenegés?

-Es un conflicto que lleva más de 20 años y se van por agotamiento. La comunidad internacional ya invirtió millones y millones de euros, y de dólares, con muy pocos resultados. Ahora, con los conflictos que hay en el mundo, se están reorientando las financiaciones y los lugares a los que se va a trabajar. En el Congo estamos notando desde hace casi dos años un éxodo masivo de organizaciones internacionales por falta de financiación o porque se van a un sitio que es más visible.

-¿Cómo descansan ustedes?

-Depende mucho de la gente y del lugar donde trabajamos. Los que estamos sobre el terreno pedimos misiones de 6 a 9 meses. Y en las capitales un poco más, hasta un año.

-¿Y en su caso?

-Llevo en el Congo desde el 2012 y ahora voy a tener un descanso largo: hasta septiembre. Después me reincorporaré.

-MSF está con una nueva campaña VolandoVa.com...

-Tratamos de ser creativos. Hay diferentes campañas para la colecta de fondos porque MSF trabaja casi al 97 % con fondos privados. Esta campaña, VolandoVa.com, es un portal web que simula una agencia de viajes donde no es la persona la que viaja, sino la ayuda humanitaria con la cual se desea apoyar a MSF. Es sencillo participar y se puede hacer una microdonación a través de la web o con un SMS con la palabra VolandoVa al 28033, que son 1,20 euros íntegros para MSF.

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