Isabel Louro: «Esta es una profesión preciosa»

La decana de los notarios gallegos es locuaz, amable, viste con colores alegres y no esconde su sentido del humor


Cierre los ojos y piense en un notario. ¿Lo tiene? Seguramente ha imaginado un señor de edad, circunspecto, algo malencarado, vestido con un traje oscuro... Pues la decana de los notarios gallegos, Isabel Louro (A Coruña, 1963) es locuaz, amable, viste con colores alegres y no esconde su sentido del humor. Bajo un inesperado sol de mediodía conversamos en una terraza del centro de Ourense.

-No entiendo que alguien pueda sentir la vocación de ser notario. ¿Como se metió usted?

-Eso es verdad. Nadie tiene vocación de notario. Yo tuve en la facultad dos profesores que eran notarios. Su forma de explicar el derecho civil fue lo que me convenció, pero no tengo ningún antecedente familiar ni había ido a un notario en mi vida.

-Imagino que es lo que te pide siempre tu abuela cuando le dices que vas a estudiar Derecho.

-Sí, ja, ja. No es mi caso. Ni mi abuela ni mis padres. Sobre lo que nunca tuve dudas fue en lo de opositar; tengo vocación funcionarial. Vengo de una familia de funcionarios, igual eso sí que influyó.

-Me tiene que perdonar, pero es que no se me ocurre nada más aburrido que ser notario.

-Pues se equivoca; esta es una profesión preciosa. Cuando la gente te confía sus dudas, sus preocupaciones... Somos consejeros de cosas que afectan a la vida íntima de las personas. Ayudarles es algo que genera mucha satisfacción. No todos tenemos un buen día todos los días. Pero cuando una persona me dice: «ya me voy más tranquila después de haber hablado con usted», es muy satisfactorio. Desde luego, no es nada aburrido.

-Ahora además, pueden casar ¿Ya lo ha hecho alguna vez?

-Sí. He casado y divorciado. Si hay mutuo acuerdo, también podemos divorciar.

-¿Ha habilitado alguna zona especial para bodas?

-No, han sido ceremonias de despacho. Los que han venido no buscaban la celebración social. Es verdad que la primera vez me resultó emocionante, porque era algo nuevo.

-¿Y nunca echó de menos alguna otra rama del derecho? Ya sabe, en la sala voceando ¡Protesto!

-Eso es muy de películas y series que reflejan un sistema jurídico que no es el nuestro, sino el anglosajón. Eso hace que la gente tenga una imagen algo distorsionada. De hecho, en el sistema anglosajón los notarios no existen. Los notarios formamos parte de la seguridad jurídica preventiva. Una de las frases que se usan más es de Joaquín Costa y dice: «Cuando la notaría está abierta, el juzgado está cerrado».

-Ser notario suena también a algo muy difícil de conseguir.

-Bueno, es una oposición y hay que estudiar. Hay que estudiar bastante.

-¿Cuánto tuvo que estudiar usted?

-Seis años.

-Teniendo en cuenta que es usted la decana, ¿le dan mucho trabajo sus compañeros?

-No, no mucho. Piense que somos 170 notarios en toda Galicia; somos pocos.

-Tiene usted cuatro hijos, ¿ha sido más difícil por ser mujer?

-La oposición, no. Nuestra profesión es mayoritariamente masculina todavía, aunque la última oposición fue la primera en la que aprobaron más mujeres que hombres. En el ejercicio profesional hay de todo. Sobre la conciliación, hay que organizarse. Es cosa de los dos.

-¿Qué aficiones tiene?

-Soy muy lectora, sobre todo de prensa. Para mí una buena mañana de descanso es un desayuno tranquilo con un periódico de papel.

-Así se habla. ¿Algo de deporte?

-No, soy muy poco deportista. Caminar, si acaso. Tengo pocas actividades extralaborales.

-¿Y la cocina?

-No me gusta nada. Siempre digo que uno de mis grandes méritos ha sido haber enseñado a cocinar a mi marido, ja, ja. Me atrae comer, cocinar, no. Mis hijos dicen que cuando cocina mamá, comemos fuera.

-Defínase en cuatro palabras.

-Soy disciplinada... empática, que es importante para mi trabajo, soy fiel a mis amigos, a mi familia, a mis ideas y soy afortunada, sí, sobre todo soy afortunada.

-¿Qué tal baila?

-Mal, mal, mal. Mi marido siempre quiere que vayamos a un curso (me imagino que ahora vendrá la acometida de enero, porque los propósitos nuevos siempre arrancan en enero), pero no; Dios no me llamó por ese camino.

-¿Cuánto se gastaría en un bolso?

-Soy poco compradora, aunque admiro esos bolsos maravillosos. Siento un punto de pudor en según que gastos, aunque vivo en una ciudad en la que la moda y el diseño son muy importantes.

-Una canción.

-Cualquiera de Sabina. Me gusta mucho y cita a los notarios en dos o tres canciones.

-Elija una.

-Y nos dieron las diez.

-Lo más importante en la vida.

-La familia y los amigos.

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