Un «apartamentiño» para el cura de Santaballa

Así fue el día en el que el sacerdote y el pedáneo de la parroquia vilalbesa se convirtieron en millonarios

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El párroco de Vilalba rememora el premio Gordo de 1976 Hace 41 años, la localidad lucense también tuvo la suerte de ver como en ella caía el Primer Premio de la Lotería de Navidad

Lugo / La Voz

«Voulle dicir unha cousa: a lotería non hai que ir buscala, vén a un!». Esta categórica afirmación es de Ramiro Geada, el pedáneo de Santaballa (Vilalba), que hace ahora 41 años era uno de los millonarios agraciados con el gordo, que había correspondido al 49764. Otro de los beneficiados de esa lluvia de millones fue el cura de la parroquia, Antonio Domínguez. «Parte do premio gasteino en comprar un apartamentiño», desveló el sacerdote. Este año la suerte no les anduvo lejos, pero no «picaron» nada, y eso que el pedáneo estuvo hace unas semanas en el Cascudo, el bar de San Xoán de Alba que despachó varias series del primero. «Viñamos dun cabodano e paramos alí. Non lembro se vin que estivese á venda. Pero que lle vou dicir! Aínda que o vira, se cadra non o compraba, porque xa me chega coa que tiña da parroquia. En Santaballa tiñámola do Santaballés, que tivo o reintegro, do Carrizo, do Naseiro, da comisión de festas, dos cazadores... Se un lles vai coller a todos...!», apuntó Antonio Domínguez.

«Este ano non me tocou nada. Non me queixo, porque xa veu no 1976 e non vai tocar sempre», dijo ayer el cura de Santaballa, Antonio Domínguez. El sacerdote fue uno de los protagonistas de la mañana del gordo de hace 41 años. Era el depositario del número millonario y además se quedó con un décimo.

El día del sorteo estaba en Madrid. Se enteró temprano del número premiado, pero no reparó que fuese el de Santaballa. «Ía nun taxi e pola radio non deixaban de repetir o número. Entón deime conta de que era o noso e logo xa fun vendo que eramos moitos os millonarios!», recordó. Y pudieron ser muchos más en la parroquia si no hubieran devuelto a Lugo muchas participaciones que no lograron vender. Por eso el gordo también había favorecido ese año a la capital lucense, coincidiendo con la llegada de un águila (que para la ciudadanía se quedó en pombo) de bronce a un pedestal colocado en la plaza de Santo Domingo para recordar el bimilenario de la ciudad.

«Non me entusiasman os cartos»

Reprimir la curiosidad por saber qué hizo el cura con los siete millones y medio resulta imposible. El sacerdote lo desveló ayer, 41 años después. «Mire vostede, funo consumindo pouco a pouco, segundo as necesidades. Non me entusiasman os cartos. Metinos no banco, pero non andei negociando con eles. Acabei comprando un apartamentiño», explicó el párroco santaballés que ayer se enteró en Vilalba de que el gordo había llegado a la comarca nuevamente.

«Daquela, cos 7,5 millóns comprábanse sete pisos bos en Vilalba. Hoxe eses cartos non avultan nada: daquela, si», apuntó el sacerdote. En eso también está de acuerdo el pedáneo, quien recordó que en el 76 se compraban pisos en la capital chairega por 400.000 pesetas. Ramiro Geada tuvo en su mano durante meses un fajo de papeletas del gordo. Se quedó solo con unas pocas. «Levei durante moito tempo na guanteira do coche o talonario porque non conseguín vendelo. Eran tempos nos que a lotería non se vendía. Entón, para non andar rogando, devolvinlle o que quedaba do talonario á taberna do Crisanto para que o acabasen de vender», indicó Geada.

La casa de Crisanto era un ultramarinos taberna de la parroquia que cerró. Dicen que el dueño acabó comprando una casa en Vilalba.

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