El camarero, los científicos y el sexador de moscas

Una universidad sueca investigó la creencia popular de que cuando una mosca cae en tu vaso de vino arruina su sabor


¿Saben aquel que dice que en un bar un cliente llama la atención del camarero ante la presencia de una mosca en su copa? Y éste le responde:

-¿Y es macho o hembra?

-¿El qué?

-La mosca.

-¡¿Y eso qué más da?! ? protesta soliviantado el cliente

-No se equivoque caballero, tiene que ver. Y mucho. Tal y como ha puesto de manifiesto un llamativo experimento efectuado por científicos de la universidad sueca de Uppsala. Permítame que se lo cuente porque no tiene desperdicio: todo arrancó tras identificar la feromona que liberan las hembras de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), que por alimentarse de frutas en fermentación suelen rondar también las copas de vino, para atraer a potenciales parejas. Ello les dio pie, a investigar si esa podía ser la explicación científica a la creencia popular de que cuando una mosca cae en tu vaso de vino arruina su sabor. Para comprobarlo, reclutaron a una serie de expertos en caldos y les invitaron a una cata a ciegas de copas de vino en las que habían depositado respectivamente y durante cinco minutos, moscas hembra, macho o nada en absoluto. Y los expertos coincidieron en que el sabor del vino de las copas receptoras de moscas hembras tenía un olor y un sabor más fuerte, penetrante, que resultaba desagradable.

La conclusión final es que una dosis mínima de apenas 1 nanogramo (la milmillonésima parte de un gramo) de dicha feromona altera y arruina el sabor del vino. O, estrictamente, sus propiedades organolépticas, ya que el ser humano sólo percibe dicha feromona a través del sentido del olfato, pero no del gusto. Lamentablemente, ambos están íntimamente conectados. La buena nueva es que dado que la mosca hembra libera unos 2,5 nanogramos por hora de la feromona culpable, si resulta que una cae en tu copa de carísimo y exclusivísimo Vega Sicilia, aún estás a tiempo de que no lo eche a perder si la retiras ipso facto. Eso con lo que respecta al vino, porque el efecto sobre otras bebidas, especialmente aquellas de sabor más potente y penetrante como los destilados, está pendiente de estudio. Y ya aprovecho la ocasión para convidarle a que haga la prueba en casa.

-Ya, bueno, ¿y cómo se supone que puedo distinguir una mosca hembra de una macho?

-Me alegra que me haga esa pregunta porque resulta que tengo un amigo sexador de moscas gracia al cual sé que, por lo que respecta las moscas de la fruta las hembras son apreciablemente más grandes que los machos…

-Ya, pero eso sólo me sirve si lo que se posa en mi copa es la parejita.

-En efecto. Por eso lo mejor es fijarse en el aspecto del abdomen. El de las hembras es más puntiagudo y el de los machos rechoncho. Y además el de estos remata en una ancha banda oscura mientras que en las hembras la franja inferior es más clara.

-De acuerdo, pero… ¿me vas a poner otro vino o qué?

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El camarero, los científicos y el sexador de moscas