ourense / la voz

Tecnópole es, desde ayer y hasta mañana, un ir y venir constante de ideas y proyectos científicos. Galiciencia 2017 -la feria más grande del noroeste de la Península en la que los estudiantes pueden exponer sus trabajos- se celebra en Ourense y da cabida a alumnos de toda Galicia y otras partes de España.

Los jóvenes, que presentan estos días sus proyectos a los más de dos mil estudiantes que visitarán la exposición no son ajenos a las problemáticas actuales que padece la sociedad. Un claro ejemplo es el invento de Uxía López, de Ponteceso (A Coruña), que sirve para evitar que los jabalíes destrocen las cosechas de los agricultores. «Contiene un sensor de movimiento que al detectar un animal cerca emite un ruido que lo espanta y luces de flash. Además, el sonido que se emite es diferente cada vez, para que el animal no los identifique y se acostumbre, y el dispositivo está cubierto de pelo humano, porque es una de las técnicas tradicionales que mejor funciona para asustarlos», explica Uxía sobre el funcionamiento de su trabajo. En su caso la idea surgió de la necesidad. «Mi padre tiene una granja y cuando siembra el maíz, sobre todo, los jabalíes se lo comen», cuenta esta estudiante de tercero de ESO.

El mecanismo ya fue probado con cerdos de granja con muy buenos resultados, así que ahora están haciéndolo con jabalíes. Además, funciona con pilas comunes para que sea más fácil colocarlo en los campos de cultivo. Y es también la sencillez la característica principal de otros proyectos como el de Iago Barros y Raúl Caneiro, de Valdoviño (A Coruña).

Ellos han creado unas gafas -inspiradas en el sistema de orientación mediante ultrasonidos de los murciélagos- para personas invidentes. «Comezamos a esbozalas hai algo máis dun mes cun programa de deseño en 3D e despois imprimímolas. Engadímoslles sensores, zumbadores, motores e a placa base que programamos», expone Raúl, de tercero de ESO. Y rápidamente añade, consciente de la importancia del factor precio, que el coste aproximado de las gafas sería de unos 30 euros y que es algo apto para todos los bolsillos.

El dinero también está presente en otros proyectos, como el de dos alumnos de Vigo que intentan reducir las muertes de los delfines que se quedan varados en las playas. «Puede parecer mucho 150 euros, pero, teniendo en cuenta todos los animales a los que podríamos ayudar, no es tanto», razona Jaime Alonso junto a su compañero de equipo, Carlos Fole de Navia. Han tomado conciencia de la cantidad de delfines que mueren al año por causas humanas y orográficas, por lo que han desarrollado un sistema de seguimiento sin la utilización de GPS para ayudar, al menos, a aquellos que quedan varados. «Se colocarían en los puntos negros que ya están identificados y en los que más ocurre esto», apunta Jaime ejemplificándolo con lo que ocurre en la isla de A Toxa.

Las bacterias en los baños son las protagonistas del trabajo de Carmen Giadás y Sonia Centeno, de Ponteceso (A Coruña). Una de ellas confiesa que su madre es un poco escrupulosa, por lo que se le ocurrió inventar un método con el que las puertas de los baños se abriesen sin necesidad de tocarlas con las manos. «Ahora podemos entrar pisando con el pie el sensor que da órdenes de abrir y cerrar la puerta a una placa programada», finaliza contenta de haberle evitado a su madre el contacto con los gérmenes.

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Galiciencia: desde espantar jabalíes hasta salvar a delfines varados