Jóvenes y sanos con riesgo cardiovascular

Una metodología desarrollada por Valentín Fuster detecta aterosclerosis sin analizar el colesterol en sangre

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Es una enfermedad silenciosa, que avanza de forma inexorable e implacable a lo largo de los años sin que se manifiesten sus síntomas. Hasta que las arterias se bloquean y sobreviene, por ejemplo, un infarto. Pero todo empieza mucho antes, en personas incluso jóvenes, de poco más de 30 años, sanas y sin ningún antecedente de patología cardiovascular conocida. Y la mayoría desconoce que sufre aterosclerosis, que más allá de la acumulación de placas de ateroma en los vasos sanguíneos es una enfermedad en sí misma que puede evitarse o minimizarse con un cambio en los estilos de vida. Pero también es recomendable un diagnóstico precoz.

El tabaco, la obesidad, el sedentarismo, una dieta con exceso de grasas y una presión arterial alta son factores conocidos que predisponen a un mayor riesgo cardiovascular, pero un análisis detallado de cada uno de ellos también puede constituir una herramienta útil para la detección temprana de aterosclerosis en individuos jóvenes y sanos y sin necesidad de realizar análisis de sangre para medir el colesterol y la glucosa. El sistema que lo hace posible ha sido diseñado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), que ha utilizado el denominado índice Fuster-Bewat para predecir la presencia y extensión de la enfermedad. Y lo ha hecho con la misma fiabilidad que el denominado índice de salud cardiovascular ideal (ICHS), la herramienta de uso más común en el ámbito de la prevención primaria y promoción de la salud, recomendada por la American Heart Association. Esta metodología, aplicada en Estados Unidos, emplea como parámetros de estudio la presión arterial, la actividad física, el índice de masa corporal (IMC), el consumo de fruta y verdura y el tabaco, pero completa la interpretación de estas variables con el análisis en sangre del colesterol y la glucosa. El índice Fuster-Bewat prescinde de las analíticas, pero el resultado es el mismo.

Así se ha demostrado en un estudio publicado en la revista científica The Journal of American College of Cardiology. El análisis realizado con la herramienta española, que incluye más de 4.000 participantes adscritos a una investigación mayor apoyada por el Banco Santander, reveló que el 80 % de los individuos que presentaban los peores niveles en las variables examinadas estaban en riesgo de acumulación de placas de ateroma. La valoración realizada por el método norteamericano, que incluía las analíticas de sangre, ofrecía un resultado idéntico.

«En países como España el uso de analíticas es rutinario, pero un sistema como el nuestro puede ser muy útil en otros en los que no están tan extendidas para detectar el riesgo de aterosclerosis», destaca el investigador Héctor Bueno, que ha participado en el trabajo. A su juicio, la herramienta también puede tener un uso educativo de aplicación en colegios y familias.

«Un valor incalculable»

En una línea similar se pronuncia Valentín Fuster, para quien «la contribución al conocimiento científico y a la salud de la población en general de este estudio es de un valor incalculable», en alusión al proyecto PESA, apoyado por el Banco Santander e iniciado en el 2010 para avanzar en el conocimiento de la progresión de la enfermedad cardiovascular subclínica (sin síntomas).

En el trabajo también se ha observado la presencia de placas de ateroma, aunque de menor peligrosidad, en personas jóvenes que mantenían un estilo de vida saludable. «Esto quiere decir que nadie está libre de una enfermedad que se inicia de forma muy precoz, pero también que cuanto antes empecemos a cuidarnos menores serán los riesgos», apunta Bueno.

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