El sarampión, una amenaza para Portugal

Un estudio nacional revela que el país ha perdido la inmunidad de grupo, la tasa mínima de personas protegidas gracias a la vacunación; para los expertos es una situación preocupante

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redacción / la voz

La salud de los portugueses es hoy más vulnerable. Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Saúde durante los años 2015 y 2016 demuestra que el país ha perdido su inmunidad de grupo frente al sarampión. Esto quiere decir que no alcanza la tasa necesaria de personas blindadas ante esta enfermedad. Un retroceso para un Estado con un calendario vacunal en el que figura la triple vírica a los 12 meses y a los cinco años. «Es un problema muy importante. Hablamos de una infección grave y trabajamos para erradicarla, porque disponemos de una vacuna tremendamente efectiva, pero ahora está rebrotando con fuerza en ciertas áreas de Europa, como Portugal, Francia o Rumanía entre otros. La gente deja de temer lo que no ve, y no es consciente de que el sarampión mata y produce secuelas muy graves. Lo esencial es evitar llegar a esta situación», explica Federico Martinón Torres, jefe de Pediatría Clínica del Hospital Clínico Universitario de Santiago.

Hace tiempo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) avisa de este repunte europeo. El pasado marzo lanzó un documento en el que alertaba sobre el incremento de casos que menciona el doctor Martinón. Está establecido que, para lograr la inmunización colectiva en el sarampión, hay que conseguir que, como mínimo, un 95 % de la población esté inmunizada. En Portugal, aunque entre los más pequeños sí que se supera esa tasa y la media está en el 94,2%, entre los que tienen una edad de entre 20 y 29 años el porcentaje baja al 77,9 %, lo que supone un descenso con respecto a los datos que arrojaba el anterior estudio, realizado con datos de los años 2001 y 2002. «La proporción en la franja de edad de entre 10 y 44 años ha sido menor de la observada en el estudio anterior, no existiendo inmunidad en estos grupos», indica el estudio. Graça Freitas, directora general de Salud, relativiza las conclusiones de esta investigación, que contó con la participación de 4.866 personas, y cree que no hay que alarmarse.

Rápido contagio

Pero lo cierto es que las cifras no invitan a la tranquilidad. En lo que va de año se han registrado 18.000 casos de sarampión en el viejo continente y han fallecido 44 personas, entre ellas una joven lusa. «El sarampión es una enfermedad muy contagiosa, cada persona infectada contagia a su vez a entre otras 15 y 18, con lo que es fácil entender la rapidez de transmisión de esta infección en población no protegida. Por ello, para controlarla mediante vacunación es necesario tener coberturas muy elevadas. Si estas coberturas caen por debajo de los niveles óptimos, en un mundo global como el nuestro, es fácil que vuelva a circular», explica Martinón.

Italia y Francia han optado por la obligatoriedad de las vacunas. «Lo mejor es evitar llegar a esta situación y ahí la educación es esencial. Sin embargo, en situaciones de riesgo poblacional, cuando la amenaza nos afecta a todos, hasta a los que hacemos bien las cosas, es necesario tomar medidas. Italia y Francia han optado por la obligatoriedad debido a los graves problemas que tienen por la caída de las tasas de vacunación. No sé si será la solución, desde luego no es lo más recomendable, pero en estos casos son medidas paliativas de una situación que tendría que haberse intentado atajar mucho antes. Espero que no nos veamos en esta situación y el sentido común siga prevaleciendo en nuestro entorno», apunta Martinón. Destaca que en España «hemos conseguido interrumpir la transmisión de la enfermedad, solo tenemos casos importados gracias al alto nivel de vacunación».

¿Portugal genera un riesgo extra para los españoles? «El riesgo de Portugal es extensible solo para los sujetos no vacunados o aquellos que no estén correctamente vacunados, porque pueden padecer la enfermedad y sus consecuencias, pero a día de hoy, el riesgo de recirculación es bajo. No obstante, no debemos relajarnos ni un ápice», dice Martinón. Para él, el fenómeno antivacunas es «creciente y preocupante y todos los grupos de expertos, agencias regulatorias, con la OMS a la cabeza, están preocupados y toman medidas». «La clave no son las medidas correctoras, sino las preventivas. Solo a través de la información y la educación apropiada, desde la infancia, se puede solucionar este problema global. Para ello hace falta una intervención decidida y coordinada de las autoridades no solo sanitarias, sino en materia de educación. Hay muchos proyectos e ideas en esta línea, me encantaría que Galicia liderase alguno de ellos», concluye.

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