Un vivero de Maceda fabrica plantas a la carta para restaurar zonas degradadas

En la instalación pública, única en España, se crean ejemplares resistentes a plagas

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ourense / la voz

En 1996, el grupo público Tragsa adquirió a un particular un vivero en el concello ourensano de Maceda. El objetivo de la empresa era en ese momento garantizar el suministro de planta de calidad destinada a reforestación y repoblación en cantidad suficiente para los trabajos que estaba desarrollando. En el 2000 comenzaron la producción de vides, plantas ornamentales y castaños híbridos. Tres años después, la empresa dio un salto de gigante al inaugurar al lado del vivero el Centro de Mejora y Desarrollo Agroambiental (Cemda), en donde se ubicó un laboratorio de biotecnología, una sala de injertos y diversas cámaras para el crecimiento y conservación de las especies. Hoy es una infraestructura única en España, referente en el campo de la producción e investigación forestal.

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El vivero ha producido 26 millones de plantas y tiene capacidad para generar 4,5 millones anuales, aunque en la actualidad la cifra sea de algo más de un millón. Además de estas instalaciones, el grupo cuenta en Maceda con 9,8 hectáreas de superficie, de las que el 60 % se dedica a la producción y las restantes son campos de ensayo. Toda esta tecnología, trabajo y experiencia lleva a Tragsa a poder servir cualquier ejemplar a la carta y desarrollar especies más resistentes a las plagas y las enfermedades. Esta es la seña de identidad del vivero. Es una herramienta fundamental para repoblar zonas afectadas con especies vegetales autóctonas, que se adapten mejor a los ecosistemas. Lo hacen mediante la recolección previa de semillas de diferentes espacios naturales con las que generan nuevas plantas con características idénticas a las que fueron dañadas. Para este fin utilizan tanto métodos tradicionales como biotecnológicos.

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El jefe de la unidad territorial de Galicia, Manuel Villarroel, explicó ayer que la empresa quiere, sin perturbar la producción normal de la planta, empezar a detectar las oportunidades que existen con la aplicación de las nuevas tecnologías para mejorar los procedimientos técnicos y para anticiparse a los problemas. En la actualidad, el acuerdo contra el cambio climático firmado en Paris hace necesario, afirma, llegar a una balance óptimo de emisiones y fomentar la utilización de bosques como capturadores de carbono, buscando especies locales que puedan superar las adversidades que genera el clima. En este sentido, colaboran con universidades y centros de investigación, haciendo de enlace con la aplicación práctica en procesos productivos.

Dentro de poco llevarán a Guadalajara un envío importante de planta para reforestar La Alcarria, tras haber recogido allí el material y desarrollarlo y criarlo en el vivero de Maceda. Y ya han recibido encargos de otros países como Francia. Destacan, como acciones relevantes en los últimos años, la recuperación medioambiental de las zonas incendiadas en el concello ourensano de Laza, en donde se trasplantaron 350.000 unidades o la restauración de las explotaciones mineras a cielo abierto en León, para lo que se emplearon alrededor de 200.000 plantas.

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El vivero cuenta con diferentes instalaciones, que ayer se presentaron en una jornada de puertas abiertas: una nave de trabajo de 2.000 metros cuadrados, un invernadero bajo cristal con calefacción de 6.000 metros cuadraros, un invernadero de planta madre y otro de enraizamiento, un lugar cubierto de ramas y otros materiales para resguardar las plantas del sol y una zona de endurecimiento. El laboratorio, por su parte, esta dotado con equipamiento para la extracción de ADN y caracterización molecular, cultivo in vitro clásico, mediante inmersión temporal transitoria y fotoautotrófica, cámaras de crecimiento y una biofábrica.

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