David Tomás: «No hay que temer dejar el trabajo, pero hay que prepararse»

El cofundador de Cyberclick dice que las empresas que no apuesten por la felicidad de su equipo acabarán desapareciendo


santiago / la voz

En su empresa no hay horarios. Tampoco un máximo de días de vacaciones. Y, sin embargo, Cyberclick crece a un ritmo vertiginoso y ostenta el título de ser la empresa más feliz. Su director ejecutivo, David Tomás, participó ayer la jornada Transformación Dixital e Talento, organizada por la Amtega y el Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia.

-¿Abundan más las empresas felices o las infelices?

-Yo diría que, de momento, hay más infelices. Los datos son bastante claros. Si no recuerdo mal, el 70 % de las personas no se sienten comprometidas con su trabajo. Y después hay un dato que me parece alarmante, que es que el lunes por la mañana es el día en el que hay más incidencias de ataques al corazón. Hay como un 20 % más. Pero si me preguntas, yo soy optimista. Empieza a haber un cambio muy significativo y cada vez más empresas que apuestan por la felicidad.

-Si el secreto es solo poner a las personas en el centro de la toma de decisiones, ¿por qué nos empeñamos en hacerlo mal?

- Por inercia. Al final cuesta mucho cambiar un sistema. Algunas escuelas de negocios empiezan a hablar de felicidad, pero hasta ahora no se hablaba, se hablaba de organigramas, de estructuras rígidas, de productividad... pero no se hablaba de ese centro en las personas. No lo has estudiado y no tienes muchos ejemplos de personas. Así que haces lo que conoces. Y conoces el organigrama clásico, casi militar, con protocolos, normas, reglas... A media que haya más ejemplos, esto irá cambiando.

-En los últimos años era más importante tener trabajo que ser feliz.

-En los últimos años sí y esto ha hecho que mucha gente haya optado por yo tengo este trabajo y no me voy a quejar. Pero aquellas empresas que pongan a las personas en el centro serán capaces de atraer a las personas más creativas, más innovadoras, que aportan nuevas soluciones, y se irán desmarcando. Si como empresa no creas una cultura que se centre en el bienestar de las personas te irás quedando atrás y lo normal es que vayas desapareciendo.

-Un darwinismo empresarial.

-Exacto. Acabará habiendo una selección natural porque aquellas empresas que apuesten por el bienestar de su equipo atraerán a los mejores y esa gente trabajará mejor.

-Las normas absurdas. ¿Son lo que más desmotiva?

-Sí. Yo diría que eso y el no sentirse valorado o que no aportas nada y no puedes tomar decisiones. Hay muchas normas absurdas en las empresas que están puestas porque hay un porcentaje pequeño de personas que se aprovecharían si no hubiese normas. Así que la empresa en lugar de centrarse en esas personas, ponen unas normas para el otro 99 % que hacen que su día a día sea negativo.

-Hay empresas que prohíben consultar las redes sociales y está el debate sobre si pueden controlar o no el uso de Internet y del correo electrónico.

-Yo creo que no pasa nada y que no hay que controlarlo. Lo que hay que controlar es la productividad. Me da igual que te pases tres horas usando Instagram si al final del día haces el mejor artículo, el más leído y los anunciantes quieren apostar por nuestro medio de comunicación, seré feliz porque al final estaremos cumpliendo los objetivos. De hecho, la gente que mira Twitter es más creativa, porque como tienen más input de información tienen ideas más creativas.

-Una de las claves que da es aprender a decir que no. ¿Cómo se hace?

-Es difícil. No estamos educados para ello, no sabemos decir no de una forma constructiva, muchas veces los no salen tarde y mal. Hay que decir no de forma constructiva y explicando cuáles son los beneficios.

-Si nada funciona y uno no es feliz, ¿hay que tener miedo a dejar el trabajo?.

-No hay que tener miedo a dejarlo, pero hay que prepararse antes. Si no me gusta mi trabajo, no estoy formado y lo dejo, voy a encontrar un trabajo igual o peor y encima me pasaré unos meses sufriendo. Hay que ver el tipo de trabajo que te gustaría y formarte para hacerlo. No hay que tirarse al vacío, ahorra antes de irte para que te permita al menos entre tres y seis meses de oxígeno para tener tiempo a buscar otro trabajo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

David Tomás: «No hay que temer dejar el trabajo, pero hay que prepararse»