Europa y Estados Unidos apoyan la vacuna gallega contra la tuberculosis

Raúl Romar García
R. ROMAR REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Biofabri

Varias instituciones financian con 12 millones nuevos ensayos en niños y adultos

22 mar 2019 . Actualizado a las 16:49 h.

Imposible. Fue la palabra más escuchada por Carlos Marín en el 2007. Había desarrollado con su grupo de Genética de Micobacterias de la Universidad de Zaragoza una prometedora vacuna contra la tuberculosis. Tenía ante sí un hilo de esperanza capaz de salvar millones de vidas en todo el mundo que no quería quebrar. Pero necesitaba que un laboratorio se la produjese para iniciar los ensayos clínicos en humanos. Tocó las puertas de toda Europa y todas se le cerraron. «Me sentía -dice- como un profeta en el desierto». Su propuesta era rompedora. Se había atrevido a trabajar con una cepa atenuada -no infecta, pero que sí provoca una respuesta inmune- del bacilo humano que causa la enfermedad, cuando todas las estrategias hasta el momento se basaban en el patógeno aislado en animales, incluida la actual BCG. «Pero cómo le vamos a poner una vacuna viva a una persona, me decían», recuerda el investigador. Hasta que se cruzó en su camino la compañía biofarmacéutica Biofabri, por aquel entonces CZ Veterinaria, con sede en Porriño.

«Entraron en el proyecto con más ánimo que nosotros. Sin Biofabri, el proyecto se hubiera parado en el 2007», reconoce Martín. Los obstáculos del pasado se han quedado en una anécdota y ahora, diez años después, MTVAC, el nombre oficial de la vacuna española, es el producto más prometedor de todos los que se están probando en el mundo contra la infección. El aval a lo que en su día fue una propuesta arriesgada les ha llegado del apoyo internacional que acaban de recibir para iniciar en el mes de enero un doble ensayo clínico en fase 2A, en el que la inmunidad se probará en 99 recién nacidos y, por primera vez, en 120 adultos. En ambos casos las pruebas se harán en el Centro de Investigación en Vacunas de Sudáfrica. Serán posibles gracias al respaldo financiero recibido de instituciones públicas de Europa y EE.UU., que aportarán 12 millones de euros para demostrar la seguridad, que ya había sido avalada en voluntarios sanos en Suiza en un primer ensayo, y la inmunogenicidad. De lo que se trata en este caso es de determinar la dosis a utilizar para que proteja a los afectados, pero sin causar efectos secundarios.

El acuerdo fue presentado el jueves en Vigo. Por un lado, la Cooperación de Europa y los Países en Desarrollo sobre Ensayos Clínicos (EDCTP) y la Tuberculosis Vaccine Iniciative (TBVI) aportarán en conjunto 5.500.000 euros para el ensayo en bebés, mientras que en adultos será sufragado por el Programa de Investigación Médica Dirigido por el Congreso (CDRMP) de Estados Unidos en colaboración con Aeras, organización norteamericana sin ánimo de lucro dedicada al desarrollo de vacunas eficaces contra la tuberculosis.