España afianza su liderazgo como destino del turismo reproductivo

En Galicia se realizaron en el 2015 más de 3.700 técnicas de fecundación in vitro

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Santiago / la voz

La maternidad tardía y el avance de las tecnologías de reproducción asistida han multiplicado el número de procesos de fecundación in vitro que se llevan a cabo en los hospitales públicos y privados. Hasta el punto de que existe un turismo en este sector que obedece a dos causas fundamentales, la restricción a determinadas técnicas en otros países europeos y el coste de los tratamientos, que son más económicos en España.

En Galicia apenas existe este turismo, porque aunque antes acudían pacientes de Portugal, ahora los cambios legislativos ya permiten aplicar muchas de estas tecnologías en los centros lusos, y de hecho se ha legislado incluso la gestación subrogada, que en España no existe. Pero sí ha habido un crecimiento de los ciclos de fecundación in vitro, según los datos de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).

En la comunidad gallega diez de los doce centros que realizan procesos de fecundación -dos públicos y ocho privados- han facilitado las cifras para la elaboración de este informe de la SEF, y en él se recoge que en el 2015 se llevaron a cabo 3.721 ciclos.

Es una cifra superior a los procesos de inseminación artificial, que apenas superaron los dos mil en el 2015 en Galicia, de los que 1.481 se hicieron con semen del cónyuge y el resto de donantes.

Otro dato llamativo es el del boom de la reproducción asistida como atracción de pacientes del exterior. En España a lo largo del 2015 se realizaron más de 127.000 ciclos con distintas técnicas de fecundación in vitro. Y casi un 10 % para pacientes extranjeras, 12.070. Más de cinco mil, el 42 %, son francesas, y un 23 % italianas, pero también hay un porcentaje considerable de alemanas e inglesas. Cuando se les pregunta por qué acuden a otro país para llevar a cabo este proceso, el argumento más utilizado es que en su lugar de origen es ilegal la técnica por la que han optado en España, o bien por la lista de espera existente y la cercanía al centro elegido.

De los más de 127.000 ciclos realizados en España según la estadística de la SEF, el 42 % se corresponde con técnicas en las que se obtienen y fecundan los propios ovocitos de la mujer sin hacer ningún tipo de diagnóstico genético antes de implantarlo. Debido a la maternidad tardía, no obstante, crece el porcentaje de aquellos procesos en los que se utiliza un ovocito de donante.

También ha cambiado el número de embriones que se implantan en la mujer, y que eleva las posibilidades de tener embarazos múltiples. Hasta el 2003 se registraban incluso casos de más de tres embriones implantados, lo que se ha suprimido ya. Ahora se ha reducido al mínimo incluso la implantación de tres, que solo se hizo en el 4,7 % de los casos totales. En la mayoría, el 67 %, se pusieron dos.

El hecho de que las técnicas hayan mejorado y ahora haya más posibilidades de éxito, lleva a que los profesionales implanten menos embriones.

«La tendencia nos lleva a colocar un solo embrión»

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El presidente de Anacer, la asociación de clínicas de reproducción asistida y director de la unidad de reproducción asistida de La Rosaleda, José Codesido, asegura que la legislación restrictiva que hay en otros países europeos, así como el precio, son los dos principales motivos que llevan a pacientes de otros países a someterse en España a técnicas de fecundación in vitro.

-Le fecundación in vitro crece más que la inseminación artificial, ¿por qué?

-El límite para la inseminación suele ser a los 38, y las mujeres llegan cada vez en una edad más límite a las clínicas. Para la inseminación también se necesita una mayor calidad seminal y cada vez hay menos, por lo que se tiende a ir a la fecundación directamente.

-Hasta el 2003 las estadísticas de la Sociedad Española de Fertilidad recogían hasta más de tres embriones implantados y ahora apenas se ponen tres, ¿por qué?

-La tendencia es a poner un solo embrión, la ley de reproducción ya no permite desde hace años más de tres, y la verdad es que lo estamos reduciendo. En nuestro caso es rarísimo, prácticamente anecdótico, colocar tres embriones. Lo habitual es dos y hay una tendencia a colocar solamente uno. Esto se debe al cultivo hasta el quinto día, que nos permite tener un embrión con mayores probabilidades de embarazo, por lo que colocar tres sería una locura.

-En España casi el 10 % de los ciclos son a pacientes extranjeras, ¿hay este tipo de turismo en Galicia?

-Hasta hace poco teníamos a gente que venía de Portugal, sobre todo porque había técnicas que no estaban permitidas allí, por ejemplo había problemas con la ovodonación. Desde que se modificó la legislación portuguesa, e incluso ahora han abierto la puerta a la gestación subrogada, ya no es tan frecuente. Tenemos a algunas mujeres de otros países, pero en general las comunicaciones son mucho mejores con otras zonas y la gente prefiere irse a lugares más accesibles, como son Valencia o Barcelona.

-¿A qué se debe este turismo?

-A la legislación restrictiva en otros países. En Inglaterra la donación no es anónima y eso ha provocado que haya falta de donantes de semen y óvulos. A nivel de donación también es complicado tanto en Alemania como en Italia, y en Francia el límite de edad a los 40 hace que haya gente que venga a España. Y luego está el precio, ya que en realidad en España las técnicas de reproducción asistida son mas económicas que en todos estos países.

-¿Crece alguna de las técnicas?

-La que más avanza es la donación, por el retraso en la maternidad. En mujeres claramente por encima de los 40 o 43 años es muy frecuente recurrir a la donación y también en las que han fallado las otras técnicas.

-¿Y faltan donantes?

-Sí, hay escasez de donantes porque es un proceso que requiere un tratamiento, un estudio bastante complejo, y una vez garantizado este estudio hay que hacer un proceso de estimulación ovárica y pasar por una punción que requiere quirófano, por lo que no es fácil.

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