«Hace 25 años la policía municipal detenía el tráfico cuando íbamos»

José Cuenca es el jefe del servicio de cirugía cardíaca del Chuac y responsable del programa de trasplante cardíaco


Es su trabajo y su rutina diaria, pero no por ello tiene menos mérito. Los equipos de trasplantes deben hacer su labor con una estricta coordinación. José Cuenca es el jefe del servicio de cirugía cardíaca del Chuac y responsable del programa de trasplante cardíaco. Varía en función del tipo de órgano, porque unos duran más que otros, pero cada operativo requiere que la Organización Nacional de Trasplantes esté pendiente «no menos de doce horas y en algún caso hasta 24», explica Cuenca.

Hay órganos que pueden incluso ir en un vuelo regular, por ejemplo los riñones, mientras que en el caso del corazón el tiempo es limitado, «el corazón tiene que estar latiendo en el receptor más o menos a las cuatro horas desde que se ha hecho la extracción». Esto implica que desde que se fija la hora toda la logística debe estar perfectamente planificada, «en ocasiones debemos volar a distancia, porque con frecuencia vamos a Barcelona, y el vuelo ya dura hora y media», detalla Cuenca. Y es que los cirujanos deben retirar el órgano en el hospital del donante, volver, suturar el corazón y que esté activo en el receptor en un escaso margen de cuatro horas.

¿Y qué se siente cuando hay cuatro horas para volar, operar y salvar la vida a una persona? Cuenta este cirujano que «pocas veces tienes el sentimiento de que va a surgir un problema, la experiencia hace que todo esté ajustado». Recuerda hace 25 o 30 años, cuando comenzaban los trasplantes en España «y todo era tremendo, en las ciudades a las que íbamos los policías municipales detenían el tráfico y paraban los semáforos. Casi estábamos asustados de ver aquello». Eso sí, depender de un avión es encomendarse a la meteorología, «en A Coruña influye muchísimo y casi todos los años alguna extracción se aborta por problemas meteorológicos», explica Cuenca. Recuerda algún momento puntual en el que los tres aeródromos gallegos tuvieron que cerrar por un fuerte temporal, «e incluso ha coincidido de no poder hacer algún trasplante por estas causas, pero es algo totalmente excepcional», aclara.

La donación de órganos es solidaria y allá donde se necesite un trasplante siempre se intentará encontrar a un donante. De ahí que no sea raro que los cirujanos gallegos acudan a Portugal a hacer extracciones, o que los catalanes vayan a Francia o Italia. No obstante, recuerda Cuenca, el hecho de que España sea líder en donación lleva a que «sea más frecuente que un grupo europeo venga a por un órgano aquí».

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