El vacío legal en Europa propicia que los microplásticos tomen los océanos

Solo Reino Unido, Francia y Estados Unidos limitan su presencia en cosméticos

r. r.
redacción / la voz

Parecen inexistentes, no son fácilmente visibles y, por tanto, se cree que no tienen importancia. Pero los microplásticos conforman en torno al 30 % de la cantidad total de plásticos que contienen los océanos. Esto se debe a la falta de legislación de las grandes productoras plásticas. La Comisión Europea está considerando la prohibición de los microplásticos en cosméticos, como ya hicieron Francia, Reino Unido y Estados Unidos. También estudia legislar sobre cómo gestionar la liberación de partículas de plástico de las fibras textiles y de los neumáticos.

Normalmente estos plásticos diminutos provienen de la desintegración y degradación de plásticos mayores, como botellas. Pero su procedencia es muchas veces insospechada. Las pastas de dientes y los exfoliantes contienen plásticos minúsculos. «Estos van directamente por los sumideros y las depuradoras no están preparadas para separarlos. Es un contaminante nuevo que no se contaba con él», explica José Antonio Fernández, vicedecano del Colegio Oficial de Biólogos de Galicia. Incluso el hecho de lavar la ropa produce el vertido de plásticos contaminantes. «Muchas de las ropas técnicas que se pueden vender en los centros deportivos tienen teflón. Y durante los dos primeros lavados sueltan ese plástico. Tú no lo ves pero va a parar en el mar», cuenta este experto.

Otra de las principales fuentes de procedencia de estos microplásticos son los neumáticos. Estos se desgastan por su uso y los restos se acumulan en las cunetas, penetrando en los ecosistemas acuáticos. «Hay países que están proponiendo medidas para establecer algún tipo de barrera de retención en las carreteras más transitadas y así evitar que estos desemboquen en el mar», afirma Jesús Gago, investigador de Instituto Español de Oceanografía.

Los daños que producen estos contaminantes en la fauna marina son escalofriantes. Según la institución académica Royal Society, los olores producidos por estos desechos inducen a los animales marinos a la búsqueda de alimento. Y esto repercute en todas las especies. «El 90 % de las aves marinas contienen plásticos en sus estómagos», dice Julio Barea, responsable de campaña de Greenpeace. Sucede lo mismo en especies comerciales de pescado, moluscos y bivalvos; incluso las tortugas confunden las bolsas con alimento. Y a los pulpos les pasa lo mismo con las pequeñas bolitas de plástico generadas por los filamentos de las redes pesqueras, ya que las ven como larvas y las ingieren.

Las claves residirían en mejorar los filtros de las lavadoras, para que retengan esos plásticos que sueltan las prendas. También utilizar como sustitutivos en estos productos los huesos de melocotón u otras frutas e incluso arcilla. Como afirma Julio Barea desde Greenpeace, «es un problema de la industria que lo pone en el mercado, pero también de nosotros que lo compramos. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad».

El Ministerio abre una consulta pública para reducir las bolsas

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente abrió una consulta pública la segunda parte del proyecto de Real Decreto para la reducción del consumo de bolsas de plástico. Esta nueva versión prohíbe a partir de enero del 2020 la venta de bolsas de plástico ligeras y fragmentables, con la excepción de las producidas con material compostable. Todos los estados miembros de la Unión Europea, desde la entrada en vigor de la Directiva 2015/720, han de adoptar medidas para reducir el consumo de bolsas de plástico.

Hasta el 15 de septiembre los ciudadanos podrán realizar aportaciones y sugerencias al proyecto en el portal web del Ministerio. En la última década se ha reducido el uso de estas bolsas de plástico en casi la mitad. Algo fundamental para la conservación del medio ambiente, ya que estos plásticos tienen un uso medio de doce minutos y tardan en descomponerse 500 años.

Votación
8 votos
Comentarios

El vacío legal en Europa propicia que los microplásticos tomen los océanos