Las cuevas gallegas guardan claves para la búsqueda de vida extraterrestre

Juan Ventura Lado Alvela
j. v. lado CEE / LA VOZ

SOCIEDAD

MARCOS VAQUEIRO RODRÍGUEZ

El estudio de hábitats extremos ayudará a la futura exploración de Marte

31 jul 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Que las cuevas gallegas guardan todavía muchos secretos por revelar y cuentan con unas posibilidades tanto a nivel investigador como turístico excepcionales y poco aprovechadas era ya una realidad conocida entre los expertos, pero ahora algunos de ellos y, particularmente el ingeniero Marcos Vaqueiro Rodríguez, en su tesis Cavidades naturales en rocas magmáticas: las cuevas en rocas plutónica, dirigida por Juan Ramón Vidal Romaní, están abriendo el foco hasta el punto de evidenciar algunas cuestiones que estaban poco menos que esbozadas. El clima, los restos arqueológicos, pólenes con miles de años y las características propias para el desarrollo de la vida, así como las posibilidades de aprovechamiento turístico o los riesgos de la exploración cobran una nueva dimensión con este trabajo, que no es algo aislado, sino que continúa otras muchas investigaciones previas del Instituto Universitario de Xeoloxía Isidro Parga Pondal y está conectado con la tarea de otros especialistas de todo el mundo. Hasta el punto de que se han inventariado más de 400 cuevas graníticas repartidas por el globo. Incluso surgen algunas claves que pueden ser interesantes en la exploración espacial.

MARCOS VAQUEIRO RODRÍGUEZ

Microclima particular

«Hemos evaluado qué temperaturas se podrán esperar en estas cuevas hace miles de años. Y también nos hemos planteado qué pasaría en cuevas de los mismos tipos que tenemos aquí, pero situadas, por ejemplo, en Marte. Así, viendo como sería su particular microclima, planteamos en qué partes de ellas podríamos encontrar agua líquida y, como agua es vida, tratamos de definir en dónde cabría esperar que existiesen biominerales que preservasen también ADN fósil. Tampoco hay que olvidar que podrían ser los primeros refugios espaciales. No hay que transportarlos, ni construirlos. Ya existen, y servirían de refugio a los exploradores. Solo hay que sellarlas y presurizarlas. Eso sí, conociendo qué nos podemos encontrar en su interior de antemano», detalla Vaqueiro Rodríguez, que aunque trabaja de ingeniero lleva más de 25 años explorando cuevas graníticas, encabeza un club de espeleología y ahora ha concretado parte de este trabajo en su tesis doctoral.

El estudio de algunas cuevas gallegas como modelo para la búsqueda de vida extraterrestre también fue objeto de una colaboración ente el instituto Parga Pondal, de la UDC, y el Centro Nacional de Astrobiología, colaborador de la NASA.