La falta de lectura supera al uso de redes sociales como causa de la mala ortografía

Los niños usan abreviaturas en WhatsApp, pero no cuando escriben en otro registro

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R. R.
Redacción

Cuando la prisa y la inmediatez están a la orden del día, hasta escribir con todas las letras puede resultar tedioso. Internet y las redes sociales cambiaron para siempre el modo de comunicarse. Quién no recuerda las abreviaciones, las frases con minúsculas y mayúsculas intercaladas, esas expresiones de dos letras que equivalen a todo un estado de ánimo. Casi se podría decir que se creó un nuevo idioma.

Se es menos tolerante, como es lógico, con las faltas de ortografía. Se sigue abreviando a la hora de enviar mensajes a través de aplicaciones y redes sociales, aunque se suele ser más cuidadoso según qué se escriba. Pero si se habla de los más pequeños es natural preocuparse por los hábitos que puedan adquirir. Y es que no es un secreto que los niños acceden a dispositivos tecnológicos cada vez con mayor precocidad. Sin duda, esto es algo que influye de forma directa en las rutinas de los niños. Pero, ¿realmente esto afecta a su forma de escribir? No hay consenso total entre los expertos, aunque es cierto que la mayoría coinciden en algo: la falta de lectura es el verdadero problema.

«La clave aquí es la falta de lectura. Si un niño lee, pues entonces, lógicamente, el nivel de su ortografía sube», afirma la presidenta de la Asociación de Directores e Directivos de Institutos de Galicia, Isabel Ruso. Hay quien dice que el problema viene de siempre, como explica la psicopedagoga María Dolores Armas Vázquez. «En general, el porcentaje de niños que se meten en la lectura es muy bajito. Entonces, qué hacen los niños. No es que dejen de leer y estén en las redes sociales, es que ahora su tiempo de ocio lo sustituyen y se meten en las redes», señala.

Internet está totalmente incorporado en la vida social. Sin embargo, todavía no está del todo claro si el uso constante de las redes sociales tiene algún tipo de influencia en el modo de escribir.

Isabel Dans es profesora de didáctica de la Lengua en la Universidade de Vigo y, según su experiencia, «lo que se observa en la didáctica de la ortografía en los centros es que los errores ortográficos son semejantes a los que había antes de que se usara la tecnología. Con lo cual, el uso de la tecnología no empobrece el lenguaje como se tiende a pensar.»

Hay quien no está de acuerdo: «Xa se ve moitas veces cando escriben que moitos erros están vencellados efectivamente ás abreviaturas e aos costumes de comunicarse a través das redes sociais, e despois está o tema de que, por desgraza, os rapaces cada vez leen menos», dice la vocal de la sección educativa del Colexio de Psicoloxía de Galicia, Nuria Lago.

La cuestión es que sigue sin estar claro en qué saco meter todo lo que Internet trajo consigo.

Los «reyes de Instagram» abren de nuevo el debate: ¿importan las faltas que se cometen en Internet?

El modo de relacionarse de la sociedad cambió de forma radical a raíz de la aparición de las redes sociales. Aquí ya no importa que las tildes estén en su sitio o que los «ques» no lleven «k» por ningún lado. Lo importante es ser rápido y que el mensaje llegue lo antes posible. Poco a poco se fue imponiendo una nueva forma de escribir, casi como un nuevo idioma que dio la vuelta al mundo del mismo modo que lo hacían las reinas y los reyes de la Red.

Y así los influencers se apoderaron de las pantallas e Instagram se convirtió en la plataforma perfecta que atrae a los fan más incondicionales. Jóvenes seguidores de, a veces aún más jóvenes, estrellas de Internet que, casi de la noche a la mañana, tienen en sus perfiles una ventana con vistas al mundo.

Hace unos días saltaba de nuevo la alarma. Dulceida, quien hoy ostenta el título de la mayor influencer de España, dejaba en su Instagram Stories un mensaje a sus seguidores. La cosa no tendría más trascendencia si no fuera porque todo el mundo reparó en las faltas de ortografía que la blogger cometió.

El alcance de las publicaciones de Dulceida es tal que la gente no dudó en criticar que no se preocupase más por el ejemplo que podía estar dando. Hubo también quien la defendió, alegando que la ortografía es más flexible en las redes sociales. Pero lo cierto es que abrió de nuevo un debate que está lejos de resolverse. ¿Debe la escritura respetarse en todos los ámbitos o se puede ser más permisivo según en qué contextos y en qué momento se encuentre alguien?

Los errores justificados

Hace unos meses volvía a hablarse del tema de las faltas con el famoso hashtag #toelrrato, emblema de la relación de la blogger Laura Escanes y Risto Mejide. Las redes se incendiaron proclamando la incorrecta escritura del famoso #toelrrato, metiendo de por medio hasta a la famosa twittera La Vecina Rubia. Esta última trasladó la duda hasta la RAE, que terminó por confirmar la falta ortográfica

El publicista zanjaba el tema con un mensaje a través de Instagram: «Toelrrato va con dos erres porque tiene que ir con dos erres. Porque es incorrecto de principio a fin. Porque le da igual serlo. Porque se tarda más en escribirlo. Porque su R y la mía. Y porque no necesita ni esta ni ninguna explicación. Como el amor, cuando es de verdad». Después, la propia Escanes reconoció a sus fans que, efectivamente, estaba mal escrito, pero la respuesta de su marido pareció aplacar las aguas.

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