¿Dónde está la barrera entre la libertad de expresión y el discurso de odio?

Un estudio de ProPublica  explica por qué los criterios que emplea Facebook tienden a favorecer a élites y gobiernos

.Mark Zuckerberg, cofundador de la red social Facebook
Mark Zuckerberg, cofundador de la red social Facebook
M.R

Tras el ataque terrorista de Londres el congresista estadounidense Clay Higgins publicó un polémico comentario en Facebook. Pedía «la masacre de los musulmanes radicalizados. Cazarlos, identificarlos y matarlos». Esta publicación fue respetada por entender que no se enmarcaba dentro de lo que se puede considerar como un discurso ofensivo.

Sin embargo, la activista Didi Delgado colgó un comentario bastante similar, en el que decía: «Todos los blancos son racistas. Comienza desde este punto de referencia o ya has fallado». La diferencia con respecto al primero es que en este caso el desenlace fue peor, ya que la respuesta de Facebook fue la de eliminar la publicación e inhabilitarle la cuenta durante siete días.

Un estudio de ProPublica -una agencia de noticias independiente con sede en Manhattam- arroja datos sobre las directrices que se emplean desde Facebook para evitar que se cuele en la red social el discurso de odio y se respete al mismo tiempo el derecho a la libertad de expresión. Por ejemplo, la incitación a la violencia de Higgins pasó a la lista debido a que se dirigía a un grupo específico de musulmanes -los que estaban radicalizados- mientras que el de Delgado fue eliminado porque, según se entendió, atacaba a todos los blancos.

Según este estudio, las reglas de Facebook, en general, tienden a favorecer a las élites y a los gobiernos en detrimento de los activistas y las minorías raciales. En este sentido, los hombres blancos son considerados un grupo porque ambos rasgos están protegidos, mientras que las mujeres y los niños negros -como los musulmanes radicalizados- son subconjuntos, porque una de sus características no está protegida

La directora de gestión de políticas globales de Facebook, Monika Bickert, ha explicado que «esa es la realidad de tener políticas que se aplican a una comunidad global donde la gente de todo el mundo va a tener ideas muy diferentes sobre lo que está bien compartir». Sin embargo, la red social se ha encontrado con diversos debates, ya que, por poner un caso, se permitieron en varias ocasiones publicaciones que niegan el Holocausto. 

Polémicas de actuaciones de Facebook 

Días después de los ataques de París, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, publicó un mensaje «pidiendo un cierre total y completo de los musulmanes que ingresan en Estados Unidos hasta que los representantes de nuestro país puedan averiguar lo que está pasando». Estas declaraciones -que parecían violar las reglas de Facebook- fueron pasadas por alto. Zuckerberg decidió permitirlo entendiendo que formaban parte del discurso político, según han indicado fuentes familiarizadas con la situación.  

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