«En España operamos a entre 15 y 20 adolescentes al año con obesidad grave»

Vilallonga, pionero en este tipo de cirugías a menores, asegura que la intervención debe ser el último recurso

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REDACCIÓN / LA VOZ

Es el último recurso. Pero en ocasiones no queda más remedio que recurrir a él para evitar complicaciones mayores. Cuando la dieta no funciona, ni los programas específicos de ejercicio físico, ni ningún otro tratamiento, la cirugía es la única alternativa frente a la obesidad mórbida de niños y adolescentes. Y funciona en aquellos casos es lo que es aconsejable: en jóvenes con un índice masa corporal superior a 40, con enfermedades asociadas al exceso de grasa, con una madurez psicológica suficiente y con un entorno familiar favorable y capaz de asumir un seguimiento clínico permanente tras la intervención quirúrgica. En España aún no se han hecho operaciones a niños, pero sí a adolescentes de más de 14 años. Ramón Vilallonga, cirujano gástrico en el hospital Vall D’Hebron de Barcelona, es uno de los pioneros en esta práctica y, con 17 cirugías de este tipo realizadas desde el 2013, también es el que cuenta con una mayor experiencia en el país.

-¿Cuántas operaciones de obesidad mórbida se realizan en España a niños y adolescentes?

-Es difícil saberlo, porque no existe un registro oficial, como tampoco lo hay en el caso de los adultos, pero se estima que se realizan entre 15 y 20 intervenciones al año. De momento se hacen en muy pocos centros, en tres o cuatro. Niños en España aún no operamos, pero yo he visto operaciones en países árabes a pequeños de 6 y 7 años.

-¿Qué especialista debe realizar este tipo de intervenciones?

-Existe el consenso que debe ser el cirujano gástrico que realiza este tipo de operaciones en adultos, no puede ser un cirujano infantil. Es una operación en niños y adolescentes, pero que tienen enfermedades de adultos.

-¿Es el último recurso?

-Sí, es muy importante explicar a los chicos y a sus familias que es el último recurso, porque lo prioritario debe ser cambiar los hábitos de vida.

-Sí, pero cuando nada funciona, ¿hay que operar?

-Sí. Porque nos encontramos con casos que tienen complicaciones cardiovasculares, resistencia a la insulina o incluso ya diabetes... Tenemos niños operados con insuficiencia respiratoria y apnea del sueño que necesitaban máscaras para respirar. No estamos hablando de niños obesos, sino de obesos mórbidos.

-En estos casos también influyen los antecedentes familiares?

-Tuve a dos niños que operé a cuyos padres también había operado previamente. Una de las madres incluso me dijo: «Opere a mi hijo, que a mi me ha ido muy bien».

-¿Recuerda alguna de las intervenciones que le haya llamado la atención porque fuera un caso excepcional?

-Operé a un niño de 14 años que ya tenía diabetes tipo 2 y con índice de masa corporal de 50. El 40 % de los casos que operamos presentan resistencia a la insulina o diabetes; más del 80 % tienen apneas del sueño y un 40 % tienen problemas de dolor de rodillas por el exceso de peso.

-A la vista de su experiencia, ¿funcionan este tipo de operaciones en pacientes tan jóvenes?

-Sí. El cambio que sufren es significativo y experimentan una mejora en su calidad de vida en todos los parámetros. Cuando bajan de peso pueden empezar a hacer una vida normal, y eso es muy importante para ellos. Son niños que ya no sufren el bulling de sus compañeros y que han mejorado mucho su relación social. En el seguimiento que les hacemos también vemos que mejoran las enfermedades que tenían asociadas a la obesidad. 

-Un aspecto fundamental entiendo que es la mejora de su autoestima.

-Sí, porque la obesidad mórbida también les ocasiona problemas psicológicos. Son chavales con problemas de autoestima, que se aíslan, que dejan de hacer cualquier tipo de actividad y que se vuelven totalmente sedentarios. Y en el seguimiento que les hacemos después de la intervención vemos que no solo mejoran de su comorbilidad, sino también en estos aspectos. Tenemos la sensación de que han mejorado mucho.

-¿Existen datos que lo prueben?

-En Estados Unidos, donde se han realizado más operaciones, hay estudios que indican que la tasa de intento de suicidio se ha reducido a la mitad entre estos enfermos y los casos de depresión infantil y juvenil también se han reducido mucho.

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