Las familias de acogida de menores conflictivos recibirán 40 euros al día

Política Social probará el programa en la provincia de A Coruña este año y, si funciona, lo extenderá a toda Galicia en el 2018


redacción / la voz

«Es una medida excepcional». Fuentes de la Fiscalía Superior de Xustiza de Galicia hacen referencia de esa forma a la medida de convivencia con otra persona, familia o grupo educativo que recoge la Ley 5/2000 de responsabilidad penal de menores. Los datos que maneja esa administración de justicia muestran como el año pasado en Galicia fueron adoptadas 808 medidas dirigidas a menores, pero solo 16 fueron de convivencia familiar. De hecho, la libertad vigilada continúa como la medida más aplicada a los menores, por encima de la mitad de los casos que llegan al juez.

«No es una medida usual probablemente porque -analizan desde la Fundación Arela- no hay familias para llevarla a cabo». Eso es lo que trata de cambiar ahora la Consellería de Política Social con la puesta en marcha, en colaboración con esa fundación, del programa piloto Convive, una iniciativa que responde a la demanda realizada desde los juzgados que busca la creación de un banco de familias dispuestas a acoger a menores condenados a convivir con una familia ajena a la suya. De momento, dicen desde Arela, en un mes desde el lanzamiento del primer llamamiento a las familias, hay cuatro que han mostrado su interés por el programa. Tres han empezado a hacer entrevistas para comprobar que se ajustan a las demandas que pide el plan. Si se incorporan al programa, percibirán 40 euros al día para atender a los gastos generados por la persona acogida. Algunas de las condiciones que han de cumplir los hogares (pueden estar formados por una única persona) que quieran entrar en el banco son vivir en la provincia de A Coruña -este año el programa piloto se desarrollará únicamente en este territorio para extenderse en el 2018 al resto de Galicia-; disponer de una vivienda adecuada y el espacio suficiente para acoger a un adolescente; que todos los miembros del núcleo familiar estén de acuerdo en el acogimiento; que haya estabilidad emocional; que se comprometan a trabajar en equipo y en coordinación con los profesionales que están detrás de la iniciativa y, además, al menos una persona del núcleo familiar ha de comprometerse a mantener un alto grado de disponibilidad para atender los requerimientos del menor.

Galicia es, de esta forma, la primera comunidad española en disponer de un recurso de estas características para atender en concreto la demanda de estos menores. Hasta ahora, como describe el informe sobre el proyecto elaborado por Política Social, hay una gran diferencia en la aplicación de esta medida entre comunidades: «Hai algunhas como Galicia que usan centros de protección á infancia, pero outras utilizan os centros de internamento de execución de medidas xudiciais ou crean recursos alleos, pero cun funcionamento comparable aos de centros de internamento».

A quién suele ir dirigida esta medida correctora. Desde la Fiscalía de Galicia dicen que «puede ser oportuna en aquellos casos en los que el núcleo familiar original ha fracasado en la socialización primaria del niño. Lo que busca es proporcionar al menor un ambiente de socialización bueno en lo que respecta al desarrollo de pautas socio-afectivas del menor».

Además, para aplicarla es bueno y recomendable contar con el beneplácito del menor porque, como añaden, «va a ser más efectiva». Pero de momento continúa abierta la búsqueda de familias que se unan a este proyecto en A Coruña.

Lanzan «Non nos xulgues», una campaña para acabar con el estigma de los chicos tutelados

En torno a 2.500 chicos y chicas tutelados por la Administración cruzan cada año la barrera de los 18 años, dando el paso de entrada a la vida adulta. Un 47 % de ellos lo hacen de forma precaria, teniendo que enfrentarse solos a la vida. Acabar con el estigma que pesa sobre ellos, sobre todo a la hora de encontrar trabajo, es el objetivo de la campaña Non nos xulgues presentada ayer por la oenegé Igaxes3, una entidad dedicada a acompañar a estos chavales durante los años previos a que tengan que abandonar el nido.

El mensaje que trata de transmitir el vídeo es que no son jóvenes conflictivos. Solo han crecido en un centro de menores porque, por una u otra razón, no tienen un hogar adecuado para vivir. Las razones son múltiples. Eso es lo que África y Mikel cuentan en el vídeo de poco más de dos minutos. Comienza con Mikel buscando trabajo en una tienda. Luego África camina por la calle para encontrarse con Mikel. Después hablan los dos. Cuentan como han de aprender a ser adultos porque no tienen respaldo familiar. Dicen que no tuvieron una vida de rosas, quieren lograr sus sueños como cualquiera, tener un trabajo... Sobre todo buscan dejar claro que el hecho de haber estado en un centro de menores no los mete en el saco de personas conflictivas porque no lo son. Solo quieren acabar con el cliché.

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Las familias de acogida de menores conflictivos recibirán 40 euros al día