«El caso Jolie-Pitt nos visibiliza»

John Jolie Pitt, que nació niña, comienza a hormonarse a los 11 años, apoyado por sus padres; familias de menores trans gallegos celebran la naturalidad de Brad y Angelina


redacción / la voz

Shiloh Jolie-Pitt nació con un foco debajo del brazo. La primera hija biológica de la pareja que hizo que los nostálgicos creyeran que los años dorados de Hollywood estaban viviendo un revival nunca fue una niña normal. De hecho, nunca fue una niña. Desde pequeña dejó claro que su sexualidad estaba perfectamente definida, aunque no se correspondía con lo que la biología había decidido. Así, a los cuatro años se cortó el pelo y empezó a vestir con prendas masculinas. Pero no fue lo único que, apoyado por sus padres, Brad y Angelina, quiso cambiar de su físico. Dando un golpe de efecto en su numerosísima familia -son seis hermanos- pidió que lo llamaran Peter o John, pero no Shiloh. Ahora, con 11 años, acaba de comenzar a hormonarse para que su cuerpo no se desarrolle como el de una mujer y, asesorado por varios especialistas, pueda crecer como el niño que es.

Que estrellas del calibre de estos actores decidan tratar con naturalidad el cambio de género de su retoño es algo que padres de niños trans gallegos celebran como si lo vivieran en sus propias carnes. «Este caso ayuda muchísimo a muchas familias que se sienten incomprendidas. Yo cuando era pequeña solo conocía a Bibi Andersen, ahora los niños que están en esta situación tienen referentes de su edad y eso da fuerza, por no hablar de lo que nos visibiliza». Lo cuenta Eva Abad, una de las madres de niños trans gallegos que se encuentra en una situación similar a la que vive Jolie con su hijo, que finalmente ha decidido llamarse John. Abad forma parte, además, de la asociación de menores transexuales Chrysallis, en la que a nivel nacional «hay como seiscientas familias, y en Galicia sobre doce».

De estas doce familias, el hijo de Abad, Pablo (nombre ficticio, como solicita su progenitora), quiere poder frenar su desarrollo hormonal y, de esa poder tener al fin el cuerpo que desea. «No voy a decir que en casa tenemos normalizada la situación porque no hay nada que normalizar. Mi hijo es perfectamente normal. De hecho, la naturalidad con la que tratamos el tema hace que él ame su cuerpo aunque no sea el que quiera tener, y eso no significa que no tenga su identidad definida», explica esta madre, que vive en Salceda de Caselas, en el entorno de Vigo. 

El comienzo del cambio

«Pablo tiene nueve años, y desde los siete íbamos una vez al año a una endocrina para que nos fuera guiando. Ahora, como van a empezar los cambios, me dijo que cuando viera algo raro ya lo llevara para que lo viese», explica su madre. De hecho, puede que pronto tenga que hacer frente a la menstruación, uno de los mayores retos para el pequeño.

Los cientos de niños trans que se calcula hay en Galicia (no existe un registro oficial) tienen que lidiar día a día con las complicaciones propias de vivir en un cuerpo ajeno. No obstante, la comunidad cuenta con al menos doce centros educativos que siguen el protocolo que garantiza la igualdad y la no discriminación en materia de identidad de género. Entre las medidas que adopta este documento se incluye, por ejemplo, que el alumno use los vestuarios y aseos del género en el que se sienta cómodo o que la comunidad educativa se dirija al menor con el nombre que haya acordado este. Además, el Sergas designará -«en breves, o eso esperamos», comenta Abad- un centro de referencia a nivel gallego específico para estos menores. «No será un gueto, los niños seguirán acudiendo a sus pediatras habituales, pero podrán ir a este centro para pedir una segunda opinión».

Miles de firmas contra el acceso a la reasignación sin el permiso paterno

Hazte Oír no se hace escuchar tanto como hace unos meses, cuando sacaron a pasear su autobús por las calles de España. No obstante, la plataforma sigue apelando a un único modelo de familia y de identidad sexual en el que poca cabida tienen los transexuales. 

En su última petición han conseguido 42.000 firmas para que el PP rechace la proposición de ley según la cual los menores transexuales pueden acceder a la reasignación de sexo sin necesidad del permiso de los padres. En este texto, presentado por Podemos, según la organización provida se prevén «multas de 45.000 euros para los disidentes y el secuestro y la destrucción de libros», en lo que llaman el totalitarismo de la ideología de género.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

«El caso Jolie-Pitt nos visibiliza»