Operan con éxito en A Coruña a un niño de dos años con el corazón al revés

R. DOMÍNGUEZ A CORUÑA / LA VOZ

SOCIEDAD

Senén Rouco

El bebé, al que además hubo que colocarle un conducto pulmonar, ya está en su casa

06 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La sección de cirugía cardíaca infantil del Hospital Teresa Herrera de A Coruña, integrado en el Chuac, ha intervenido con éxito a un niño de dos años que sufría la patología congénita que se conoce como corazón al revés, popularizada recientemente a raíz del súbito fallecimiento de la ex ministra Carme Chacón.

El pequeño, que se encuentra ya en su casa de alta tres semanas después de la operación, nació con una trasposición de los grandes vasos del corazón, por lo que necesitaba una intervención denominada de doble switch para corregir la concordancia entre aurículas y ventrículos y entre estos y los grandes vasos del corazón. «En condiciones normales, el corazón tiene cuatro cavidades -explica Víctor Bautista, el cirujano que intervino al bebé junto con María García -, y el ventrículo derecho conecta con la arteria pulmonar, mientras el izquierdo, con la aorta». Pero en el caso de este niño sucedía al contrario y, además, también sufría lo que se denomina dextrocardia, es decir, tenía la punta del corazón colocada hacia la derecha y padecía, además, atresia pulmonar o ausencia de conducto hacia la arteria pulmonar.

Del tamaño de una naranja

La operación, de siete horas de duración, «se hace toda dentro del corazón», describe Bautista, que en este caso tenía el tamaño «de una naranja pequeña». Para practicarla se necesitó la utilización de circulación extracorpórea, es decir, una máquina que hace, fuera del organismo, las veces de corazón y pulmón para oxigenar la sangre y mantener el cuerpecillo irrigado mientras los cirujanos recomponían el pequeño órgano en parada.

«Hicimos un túnel dentro de las aurículas para que la sangre fuese al ventrículo que le corresponde y luego cambiamos los grandes vasos para que fuesen también al ventrículo que les corresponde». A ello se sumó la complejidad de la atresia pulmonar, que obligó a los cirujanos a «hacerle un conducto», en este caso utilizando una prótesis de vena de vaca.

No era la primera vez que el pequeño pasaba por el quirófano. De hecho, la del doble switch fue su tercera operación, ya que fue intervenido de recién nacido para colocarle «una fístula para que saturase» y al año se le practicó una segunda operación de preparación que requirió la utilización de ECMO, oxigenación por membrana extracorpórea, una especie de máquina de soporte cardíaco y respiratorio, como un pulmón artificial para oxigenar la sangre, permitiendo el descanso del corazón.

La tercera intervención al bebé se decidió debido a su situación, dado que la trasposición completa de grandes vasos que lo aquejaba sometía a su ventrículo derecho a un trabajo para el que no está preparado, bombear la sangre a todo el cuerpo, lo que estaba provocando su dilatación. «Suelen darse fallos del ventrículo, arritmias y fallos de la válvula tricúspide, que tampoco está preparada para el esfuerzo a la que se la somete con esta patología congénita», indica Bautista. «Si no se hace esta cirugía, normalmente el paciente fallece en un tiempo indeterminado, que pueden ser meses o años».

«Se ponía azul»

En el caso del pequeño, el efecto de la operación lo notará «en que no se va a fatigar, antes se ponía azul», describe el médico. «Podrá jugar como cualquier otro niño, ir al cole... desde el punto de vista físico va a poder hacer una vida totalmente normal», señala, ya que el problema de la cardiopatía congénita del paciente «está solucionado y es definitivo», si bien con toda probabilidad tendrá que volver a pasar por el quirófano cuando supere la adolescencia y la etapa de crecimiento, porque «la vena pulmonar se le va a quedar pequeña, no crece con él, y habrá que sustituirla, pero es una operación muchísimo más sencilla».

El corazón al revés o la trasposición de grandes vasos es, «afortunadamente», apunta Bautista, una patología congénita poco frecuente, ya que afecta a uno de cada 10.000 recién nacidos vivos, y en diferentes grados. La que presentaba el pequeño coruñés, con complicaciones asociadas, es de las más inusuales y hasta ahora solo se intervenía en hospitales de Madrid y Barcelona. La unidad de cardiopatías congénitas del Materno coruñés es la única de Galicia y de referencia para el resto de España, junto con otros cinco centros, todos ellos en las citadas capitales.