Los apicultores que entienden las abejas de otra manera

Productores ecológicos promueven una apicultura saludable, que cuide estos insectos y sea respetuosa con el medio ambiente

.Xosé Manuel Durán (sin traje) en una visita con escolares a una explotación de bioapicultura
Xosé Manuel Durán (sin traje) en una visita con escolares a una explotación de bioapicultura

santiago / la voz

La bioapicultura, una alternativa al modelo de producción intensiva predominante, enraíza en Galicia tras un lustro de promoción desde la Asociación de Productores Ecolóxicos (Apega) entre ganaderos, desde este curso también en colegios; y además en su web. Tienen como objetivo potenciar la salud de las abejas y protegerlas de problemas que amenazan su supervivencia los últimos años, como la velutina o enfermedades como la varroa.

«Tras estes problemas está a man do home. É preciso modificar o manexo e a maneira de entender as abellas, para axudar a que superen situacións que as están a asolagar», afirma Xosé Manuel Durán, presidente de Apega. Esta entidad organiza el 6 y 7 de mayo en Abelaído (A Lama, en la explotación de Gloria Domecq) el sexto curso para promover este modelo, que causó impacto en el último Día do Apicultor celebrado en marzo en Arzúa.

Consideran el enjambre como un ser vivo, «un todo interrelacionado, onde as abellas son células especializadas, que se comunican a través dunha complexa rede hormonal máis propia dun mamífero que dun insecto, e que colaboran entre elas para manter con vida ese fascinante superorganismo que é o enxame», indica Durán.

El manejo que proponen contempla permitir que sean las propias abejas las que mantengan una temperatura constante de 35 grados y una humedad interna de la colmena del 50 %. Favorecer además que en las colmenas hagan su propia cera, pues «os panais de cera da cámara de cría son un auténtico órgano do enxame. Calquera substituto sintético, como panais de plástico ou cera estampada, debilitará o sistema inmune do enxame», sostiene.

Para producir un kilo de cera las abejas precisan entre 7 y 8 kilos de miel, que se restan a la cosecha del apicultor. Sin embargo «iso só acontece o primeiro ano, despois xa teñen o traballo feito, e iso vai redundar nunha mel de mellor calidade», agrega.

La bioapicultura exige productores atentos a las plantas melíferas de su entorno y a su floración; que sepan cuándo extraer mejor la miel, preferiblemente en los períodos más cálidos del año; y que sean lo menos intervencionistas posible «porque nós dificilmente podemos mellorar o traballo da natureza. Canto mellor atendamos as abellas, terán menos doenzas e pragas, será máis barata e saudable a produción de mel, pole, propóleos e cera; e os consumidores informados tamén demandan iso», dice Durán.

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