Cristina Mitre: «El deporte debería estar prescrito para tratar el cáncer en niños»

Quiere montar gimnasios en todos los hospitales de España; el primer paso, el maratón de Boston

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redacción / la voz

«Yo no soy atleta. Soy una mujer que corre», asegura Cristina Mitre (Gijón, 1977). Desde hace 18 años, corre para cambiar el mundo en zapatillas y el día 17 hará el maratón de Boston con la primera mujer que lo completó de manera oficial hace ya 50 años, Kathrine Switzer. «Viviré con ella, mi referente, un momento histórico». Y lo hará corriendo contra el cáncer infantil. Boston es el pistoletazo de salida del proyecto investigador de la primera beca Mujeres que Corren, que impulsa Mitre, «el mayor estudio hasta la fecha hecho en España sobre cáncer infantil y educación física».

-¿Cuál es la meta?

-Empezar a recaudar fondos para llevar a cabo este proyecto de dos años y probar cómo el deporte no solo mejora la autoestima de los niños, sino su sistema inmune. Les puede ayudar a curarse. El deporte debería estar prescrito para tratar la leucemia. El doctor y catedrático Alejandro Lucía, del Hospital Niño Jesús, lo explica de manera científica. Ese hospital tiene un gimnasio. Mi sueño es que haya gimnasios en todos los hospitales de España.

-Correr en Boston es cumplir una promesa que hizo a Switzer.

-La conocí al hacerle una entrevista. Después coincidimos en una carrera en España, y en el arco de meta le prometí que si ella corría Boston en el 2017, en el 50.º aniversario de su primer maratón, yo estaría allí. Se lo prometí porque me dio la energía para seguir con Mujeres que Corren y para darme cuenta de que correr empodera a las mujeres, les hace perder el miedo y valorarse por lo que son capaces de hacer. Es una transformación más mental y emocional que física. Correr muscula el corazón.

-¿Cómo nació Mujeres que Corren, movimiento que usted creó?

-Fue en el 2009 por casualidad. Quería apuntarme a zumba o aeróbic para ponerme en forma, pero solo había plazas en una actividad que se llamaba Corredores Populares. Me apunté y el primer día me pareció horroroso. Fue en el 2009, cuando no te encontrabas a ninguna mujer corriendo por la calle a menos que tuviese un pasado atlético. Cuando terminé de correr el primer día, les pregunté a las que corrían conmigo si lograría correr como ellas. Su mensaje fue el motor: «Sí, lo lograrás, porque todas empezamos como tú». Y así, #mujeresquecorren , un haghstag que usé en redes sociales para animar a correr y contar mis desventuras en zapatillas, empezó a calar.

-El movimiento creció en redes sociales. Y dio un salto real.

-El primer encuentro de Mujeres que corren fue en el 2013, y a partir de ahí organizamos quedadas por toda España. Fui a Londres, organicé un encuentro en Lisboa, y otro en la Agencia Espacial Europea, con el objetivo de demostrar a las mujeres que todas pueden correr.

-¿No hay hombres en la carrera de Mujeres que Corren?

-No. La mujer se enfrenta a retos que van más allá de lo físico. Hay mucha barrera mental.

-Organiza una carrera virtual entre los días 15 y 17 para colaborar en la investigación del cáncer. ¿Cómo se puede participar?

-El que quiera correr o caminar puede hacerlo con un dorsal que le permite participar en esa carrera virtual, paralela al maratón de Boston, donando desde 2 euros hasta lo que quiera. Y el que no pueda o no quiera correr, puede hacer una donación para colaborar en www.unoentrecienmil.org/abostonconmitre.

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