«Si amas tu trabajo, es fácil ser feliz»

El doctor Francisco Martelo, una institución en la cirugía plástica, fija la cita en su consulta privada, en un emblemático edificio coruñés


El doctor Francisco Martelo (Redondela, 1945), una institución en la cirugía plástica, fija la cita en su consulta privada, en un emblemático edificio coruñés. «Es muy minimalista. A mi mujer le gusta así», dice este hombre de conversación fácil y buen talante, catedrático en cánones de belleza y vanidad. Pero él disculpa a sus pacientes.

-¿Por qué se hizo médico?

-Por uno de Chapela, el barrio de Vigo en el que vivía cuando era pequeño. Era amigo de la familia y le tenía una gran admiración. Conseguí un buen expediente en el bachillerato y me recomendaron hacer Ingeniería o Matemáticas, pero yo quise hacer Medicina. Por aquel médico.

-¿Y la cirugía plástica?

-Eso tiene que ver con la época de la residencia que hice en Madrid. Allí estuve con Barros Malvar, un cirujano muy conocido de Pontevedra, que fue el que me recomendó la cirugía plástica, una especialidad novedosa entonces. Fue una decisión que tuvo que ver con la casualidad.

-Pensé que estaba jubilado.

-Me jubilé en el Chuac, donde fui 34 años jefe de servicio. Pero mantengo la consulta privada. A mí me gusta el trabajo y la forma de vivir bien es estar haciendo lo que sabes hacer. Si amas tu trabajo es fácil ser feliz. Yo estoy encantado con haber seguido y espero que la salud me permita seguir haciéndolo. Y también espero tener la capacidad intelectual suficiente como para darme cuenta de cuándo me tengo que jubilar.

-Y si dispusiera de todo su tiempo, ¿qué es lo que haría?

-Ojalá lo supiera. Lo que es seguro es que no me aburriría. Creo que pasaría más tiempo con mi familia. Encontraría los subterfugios para hacer felices a los míos. Yo siempre he vivido alejado de la morriña. Dejar de trabajar no iba a ser horrible. El problema es el tiempo que nos quede, cómo aprovecharlo no me preocupa.

-¿Cuánta vanidad hay en sus pacientes?

-Los pacientes son más inteligentes de lo que se puede prever y no se pueden meter en el mismo saco. De lo que no cabe duda es de que hay pacientes que, íntimamente, necesitan mejorar. Tienen la autoestima baja. En ocasiones, está justificado y en otras la justificación es tan íntima que es difícil encontrarla.

-Es usted una opinión autorizada en esto, ¿cuál es la mujer más bella que conoce?

-A mí me gusta Carolina de Mónaco. Y algo más joven, Angelina Jolie.

-¿Y en hombres?

-Paul Newman.

-Vázquez Montalbán decía que, a partir de los 40, todo el mundo tiene la cara que se merece.

-Un poco dura la frase. El deterioro del físico se debe a los genes y al medio ambiente: la exposición al sol, los excesos... Toda esa parte ha mejorado muchísimo pero, aún en las mejores circunstancias, el deterioro se va a producir. Hay que caminar por la vida asumiéndolo.

-Ahora hay abuelas que, por detrás, no se diferencian mucho de sus nietas.

-Esa es la utopía, manejar el paso del tiempo como la vida de una lámpara, que luce igual del primer día al último. Nos vamos acercando con la alimentación, el deporte... Tengo una paciente algo mayor que se cuida mucho y que dice que tiene un cuerpo de tú y una cara de usted.

-¿Qué le haría a Rajoy?

-Nada, tiene una buena presencia. Pero le diría que no usara los tintes.

-¿Y a Pablo Iglesias?

-Me resulta difícil de entender que quiera tener el aspecto que tenían los de mi generación en los sesenta. Le diría que se cambiara el pelo.

-Y usted, ¿se ha hecho algún retoque?

-No... todavía.

-¿Dónde le gusta volver?

-Donde nací. Me gusta ir a ver a la gente. Tengo muchos amigos. Pero he viajado y visitado muchos sitios agradables. El recuerdo de los sitios tiene que ver siempre con la gente que te acompaña.

-¿Fútbol?

-Sí. Y soy de los pocos capaces de querer que ganen el Celta y el Dépor.

-No me lo creo.

-Pues es verdad.

-¿Y cuando juegan los dos, quién quiere que gane?

-El Dépor.

-¿De qué se arrepiente?

-De cosas que no he hecho. De no haber participado más en la educación de mis hijas, por ejemplo.

-¿Una canción?

-Take this waltz, de Leonard Cohen.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Me gustaría saberlo. En cualquier caso, no puedo prescindir de mi familia ni de mis amigos.

Muy de cerca

Francisco Martelo Cirujano plástico

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