Ana González: «La mayoría de gente que se queda ciega en África muere a los dos años»

La médico ferrolana ha viajado varias veces a África y a la India para operar a niños y adultos y donar gafas


redacción / la voz

«Cuando estás en la India te das cuenta de que el puzle encaja, de que has encontrado tu sitio». Ana González (Ferrol, 1964) coge prestada esta frase de una de las compañeras que, como ella, cuentan su experiencia vital y profesional en la India en el libro Todos los caminos llevan a India, de Ediciones Casiopea. Gracias a haber encontrado su lugar en el mundo operando a niños y adultos y llevando gafas donadas desde Galicia a distintos puntos de Asia y del continente africano, la directora del Instituto Gallego de Cirugía Ocular ha sido reconocida con el premio Solidaridad ONCE de este año. Aunque el mayor premio que ha conseguido es «dar una oportunidad a gente que, sin su vista, no tienen ni siquiera acceso a la comida».

-¿Cómo surgió la idea de empezar a viajar a las zonas más pobres del mundo para devolver la vista a los más necesitados?

-La verdad es que llevaba tiempo pensando en hacer un viaje a la India porque me atraía muchísimo ese país y tuve la oportunidad mediante una oenegé de ir a ayudar a Calcuta. Allí empecé a revisar niños y observé que muchos no podían estudiar solo por el hecho de que no tenían acceso a algo tan básico como una gafa. Allí mi ayuda era más útil que aquí. También con los adultos, ya que muchas mujeres tienen que dejar de elaborar las manualidades que venden para conseguir unas rupias por unas dioptrías. Por eso comenzamos a recaudar gafas en Ferrol, gracias a todas las que nos donaron pudimos ayudar a mucha gente.

-¿Cómo la recibieron los pacientes en sus viajes?

-Mi primera experiencia fue en un barrio muy pobre de Calcuta, donde los niños vivían al lado de basureros, nunca se me olvidará. Pues estos mismos niños es como si tuviesen un sexto sentido, confiaban mucho en mí sin conocerme de nada y sabían que los ibas a ayudar. Muchas veces me cuesta más chequear a niños en Galicia, que están más acostumbrados a revisiones, que allí.

-¿Cuáles fueron los mayores problemas con los que se encontró?

-Yo me fui a zonas con muy pocos recursos, así que imagínate: las condiciones para operar en cuanto a salud no eran las mejores y, además, me encontré en sitios como Senegal, por ejemplo, donde había muchísima ceguera por cataratas y por glaucoma. Esta última enfermedad es terrible en África y afecta a gente muy joven. Si es horrible en España ser ciego, imagínate allí, que no tienen instituciones que les respalden o directamente no pueden acceder a la comida. Es que la gente ciega suele morirse en dos años, porque no tiene opciones para sobrevivir.

-Comenta que le llamó especialmente la atención en la India lo ninguneadas que están las mujeres.

-Si no perteneces a una casta, ser mujer allí es horrible. No se les considera ni se les da ningún tipo de educación, el único rol que pueden adoptar es el de casarse y tener hijos. Imagínate cómo es la situación que hace poco me comentaban que hay cincuenta millones menos de mujeres de las que debería haber porque muchas, cuando se enteran de que están embarazadas y van a tener una niña, abortan.

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