Europa empieza a poner freno a los vehículos contaminantes

Mientras que en París deberán llevar etiquetas que indiquen su nivel de emisiones, Oslo prohibirá circular a los diésel cuando se produzcan picos de polución

Agencias

La preocupación por la contaminación generada por las emisiones de los vehículos crece cada vez más en Europa y muchas ciudades ya están tomando medidas con el objetivo de eliminar, a medio plazo, este problema. París es una de las grandes urbes que se han propuesto acabar progresivamente con estos focos contaminantes.

A partir de este lunes, todos los vehículos que circulen por la capital francesa deben estar identificados con unas etiquetas que señalan el nivel de emisiones que generan. Todos, incluidos los automovilistas con matrícula extranjera. Este dispositivo se utilizará cada vez que se produzcan picos de polución para restringir la circulación de unos y otros.

Se trata de un total de seis etiquetas, desde la verde (para coches eléctricos o de propulsión con hidrógeno) a la gris (para los vehículos de la norma Euro 2), con las que será obligatorio circular de lunes a viernes entre las 8 de la mañana y las 8 de la tarde. Se utilizarán, sobre todo, cuando se produzcan picos de polución, como los que tuvieron lugar en diciembre, y no se descarta impedir la circulación de los más contaminantes según la gravedad de la contaminación.

Los conductores podrán obtener estos distintivos en Internet, a través de la página web del Ministerio de Ecología. La intención de este organismo, el impulsor del sistema, es que la medida se amplíe a otras localidades francesas, pero para ello deben implicarse los responsables locales.

Con el objetivo de primar la concienciación por encima de la sanción, el hecho de no llevar la etiqueta en los primeros meses de vigencia no acarreará ninguna multa, según señalaron a Efe el Ayuntamiento parisino y la prefectura de Policía. La penalización prevista será de 68 euros para los coches y de 135 para las furgonetas.

Otra ciudad europea que también empezará esta semana a tomar medidas contra las emisiones es Oslo. La capital de Noruega, uno de los países más activos en acciones a favor del Medio Ambiente, prohibirá desde este martes la circulación de vehículos diésel en la ciudad para contener un pico de contaminación del aire. La explicación reside en que, si bien emiten menos CO2, los motores diésel expulsan mucho dióxido de nitrógeno (NO2).

Esta limitación, que debería mantenerse hasta el jueves -cuando se espera que mejoren las condiciones atmosféricas-, se implantará en las vías municipales, pero no en los grandes ejes nacionales que atraviesan la ciudad. Aun así, la prohibición ha causado un gran revuelo entre los conductores y algunas formaciones políticas debido a una campaña que promovió la compra de vehículos diésel en el 2006, según recoge AFP. 

«No únicamente recomendaron a la gente que compraran vehículos diésel, sino que también modificaron los impuestos para hacerlos más baratos. Eso hizo que mucha gente comprara un coche diésel que ahora no puede utilizar», lamentó el diputado de la derecha populista (FrP) Mazyar Keshvari, quien pidió a los automovilistas que exijan una compensación.

Por su parte, la concejala municipal ecologista Lan Marie Nguyen Berg argumentó ante los medios noruegos que también se trata de una cuestión de salud. «No podemos pedirle a los niños, a las personas mayores y a aquellas que padecen problemas respiratorios que se queden encerrados en casa porque el aire es demasiado peligroso para respirar».

La prohibición fue aprobada en febrero del año pasado por la mayoría de la corporación municipal de Oslo, que reagrupa a laboristas y ecologistas, y aquellos que no cumplan la norma se arriesgan a ser sancionados con una multa de 1.500 coronas (unos 166 euros).

París también libra una batalla contra los vehículos diésel, ya que su objetivo es ponerles fin totalmente antes del 2020. Desde julio del año pasado los diésel y de gasolina matriculados antes de 1997 no pueden circular por la capital francesa entre las 8 de la mañana y las 8 de la tarde, de lunes a viernes.

 La circulación alterna, medida estrella

Una de las medidas que más se aplican en las ciudades europeas ante los picos de contaminación es la circulación alterna de los vehículos. En el caso de España, Madrid la aplicó por primera y única vez el pasado 29 de diciembre, con la prohibición de circular a los vehículos con matrícula par y la limitación de la velocidad a 70 kilómetros por hora

Desde el 2015, el Ayuntamiento liderado por Manuela Carmena procede a limitar la velocidad y prohibir el estacionamiento en el centro a los no residentes en los momentos de mayor exposición a las partículas contaminantes.

Un caso similar es el de Bruselas, Atenas y otras ciudades europeas, donde se recurre a un programa de limitación progresiva del tránsito. En Londres, desde el 2003 existe un peaje urbano que se aplica de lunes a viernes, excepto a residentes y vehículos poco contaminantes, y que se tradujo en una disminución del 3 % en la concentración de partículas en época de emisiones y de un 1 % en el exterior en cinco años, según un estudio. La investigación también reveló que, a pesar de ello, en la capital del Reino Unido no se había producido ninguna variación significativa de las emisiones de óxidos de nitrógeno.

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