«El dinero va a ser para la boda de mi hija y una reforma pendiente»

Una localidad de 6.200 habitantes se lleva 82,5 millones; Conchi ya tiene planes para su premio

Conchi, de plumífero rosa, con la cesta que también le tocó
Conchi, de plumífero rosa, con la cesta que también le tocó

REDACCIÓN / LA VOZ

«Le apasiona la lotería, mi madre siempre persigue a los loteros», contaba ayer a La Voz Saray, una de las hijas de Conchi de Diego, una residente de la localidad navarra de San Adrián que acababa de enterarse de que el décimo que compró en la administración del pueblo con el número 78748 estaba premiado con el tercer premio.

Una administración que vendió íntegramente dicho premio, repartiendo 82,5 millones de euros entre San Adrián y las localidades cercanas de Azagra y la riojana Calahorra. En la mañana de ayer, Conchi aún no era capaz de creerse lo que estaba viviendo. 

Una dulce jubilación

Sin embargo, pocos minutos después de escuchar las voces de las niñas Lorena Stefan y Nicol Valenzuela -que poco antes habían cantado el gordo- esta mujer a la que, por si fuese poco, le tocó además una supercesta en el bar de al lado ya tenía muy claro lo que va a hacer con los 50.000 euros que acababan de caerle del cielo. «Voy a emplear el dinero en la boda de una de mis hijas, que se casa este año, y también voy a hacer una reforma en el negocio, porque me jubilo y lo quiero reformar». Una jubilación que le llega a los 65 años con un final que no podría haber sido más feliz. «Llevo trabajando desde los 15, así que fíjate», exclamó poco antes de colgar el teléfono sobrepasada por las incesantes enhorabuenas que se escuchaban desde el otro lado de los muchos vecinos que estaban llegando a la administración, en un goteo incesante que se prolongaría durante las próximas horas. Su propietario, José Luis Martínez, estaba pletórico y sobrepasado a partes iguales: «Llevo treinta años al frente de la administración y esta es la primera vez que reparto un premio tan grande», aseguraba ayer mientras celebraba la fortuna con muchos de sus clientes. «Empieza a venir la gente ya a apuntarse, estamos todos muy contentos», indicó. 

El lotero vendió 1.650 décimos

No es para menos, puesto que este lotero vendió un total de 165 series del tercer premio, lo que supone un montante de 1.650 décimos, premiados cada uno de ellos con un total de 50.000 euros. Y eso a pesar de que el azar no le acompañó del todo en su gran día: «Yo no me he quedado con ningún décimo... ¡no hubo suerte!», lamentó sin demasiada pena ante lo que le supone haber sido el único lotero que vendió el tercer premio.

¿Le hacía falta al pueblo? «Este es un pueblo pequeñito, pero muy industrial. Aun así, le viene muy bien», responde José Luis. En este municipio navarro muchos vecinos acudieron a su administración para comprar décimos. También hubo otros tantos agraciados que lo hicieron en el bar Lupin, de la misma localidad; en la carnicería Mateo del municipio riojano de Calahorra y en la Bodega Cooperativa San Gregorio del ayuntamiento vecino de Azagra, la segunda cooperativa más grande de la denominación de origen Rioja, que repartió 40 de los 82,5 millones totales del tercer premio y celebró con muchos de sus miembros su suerte por todo lo alto durante toda la jornada.

Una cooperativa, una carnicería y numerosos vecinos, entre los afortunados

Íntegro. Así tocó el tercer premio del sorteo extraordinario de la lotería en la administración navarra de San Adrián, un pequeño municipio de 6.200 habitantes. En un contexto en el que cada vez se dan menos premios exclusivos, este municipio ha vendido un total de 82,5 millones que le vienen muy bien a un pueblo de marcado carácter industrial. Su población se ha visto considerablemente aumentada precisamente a partir de su proceso de industrialización, que a mediados del siglo pasado se convertiría ya en el principal factor de su desarrollo económico y social.

A día de hoy, San Adrián ocupa en la agricultura y la industria agroalimentaria, del metal y manufacturera la mayor parte de la mano de obra de la localidad. Con él, se enriquecieron ayer también muchos habitantes de dos localidades vecinas, Azagra y la riojana Calahorra. La primera es un municipio que roza los 24.000 habitantes en el que solo se han beneficiado del premio aquellos que adquirieron sus décimos en la carnicería Mateo Calvo. Por su parte, Azagra es un pequeño ayuntamiento en el que parte de sus 3.801 habitantes se han llevado 40 de los 82,5 millones que comprende el total del premio, en concreto los que adquirieron sus décimos en la Bodega Cooperativa San Gregorio. Es de justicia en una localidad destacada por su importante producción de uva.

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